SEIS AÑOS DE REPRESIÓN, SEIS AÑOS DE RESISTENCIA. Antonio Cerezo-Penal de Exterminio "Altiplano"

, por  Comité Cerezo México , popularidad : 3%
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Existe en nuestro país un gran descontento social el cual no es una invención de mentes “maquiavélicas” que le buscan a todo defectos o les gusta criticar lo que para ellos no está bien.

El descontento es producto de hechos concretos que afectan la vida cotidiana de millones de compatriotas.

El trabajador honesto, responsable ante su familia y la sociedad se enfrenta de un día a otro a alzas de precios, justificables sólo por la especulación normal en un mercado dominado por grandes monopolios nacionales y extranjeros. Sube el kilo de tortilla, sube el huevo, el pollo, el aceite, la carne de res, de puerco, la leche; sube la gasolina, el diesel, sube el gas butano; suben de precio cosas tan indispensables para llevar una vida digna, saludable, decorosa, que día con día la pregunta es con qué enfrentar el mañana sin parecer mendigos.

Pero no sólo se golpea la economía popular y de la clase media con el alza de precios y los bajos salarios, también se implementan leyes como la nueva ley del ISSSTE que condenan a muerte a millones de derechohabientes.

El nuevo lema neoliberal respecto a la salud es, sin dinero no hay atención médica digna o lo que es lo mismo: si no puedes pagar muérete.

Estos golpes tangibles generan descontento, uno tan profundo que ni los medios masivos de comunicación encargados de “darle circo” al pueblo puedan a través de la manipulación de la información hacer que éste se olvide de sus amargas penas diarias.
Vivir esclavizado a un trabajo mal pagado, irse de mojado a E.U. o el empleo informal ¿Qué otra alternativa se le deja a los millones de mexicanos que aspiran a una vida digna?

Pero si el pueblo, desesperado, enojado, por toda la situación económica y social adversa se organiza y moviliza, pero se topa con un gran muro burocrático que no le ofrece ninguna otra solución que no sean migajas o el sometimiento por medio de la fuerza.

Entonces, otro aspecto de nuestra realidad se hace evidente: no hay recursos materiales para sacar a los trabajadores de la pobreza, no hay recursos para la educación, para la salud, la vivienda, el desarrollo del campo ni para aumentar los salarios; pero sí hay recursos para comprar más toletes, más escudos, más granadas de gas lacrimógeno, más armas, más balas.

No se pueden resolver problemas añejos, dicen nuestros gobernantes, en unos cuantos días y hacen proyecciones a diez o veinte años para solucionarlos; pero sí se puede organizar la represión y reprimir en unos cuantos días, en unas cuantas horas; sí se puede aplicar la ley contra los luchadores sociales -tratados como delincuentes- de manera pronta y expedita para condenarlos a más de sesenta años de prisión, mientras la investigación en contra de los responsables de muertes, torturas, violaciones y desapariciones se pierde en el marasmo de la justicia ciega ante las penurias del pueblo reprimido.

Sin embargo, a pesar de que la represión se afianza como medio de control social, el pueblo y sus organizaciones la resisten e intentan seguir luchando, no bajan la cabeza y haciendo gala de una persistencia histórica para construir un México justo, democrático y equitativo buscan alternativas para encausar la necesidad imperiosa de vivir con dignidad.

¿Qué podemos hacer nosotros, los presos políticos y de conciencia, en medio de esta agobiante realidad?

¿Qué podemos hacer encerrados en medio de la impunidad?

Podemos no rendirnos, no renunciar a lo que creemos, podemos no arrepentirnos jamás de haber dado lo mejor de nuestras capacidades para el bienestar social, para el bien del pueblo del cual somos parte indisoluble.

Podemos sentirnos dignos por ser una expresión más de la voluntad inquebrantable de nuestro pueblo para liberarse de la explotación y opresión continua y asesina.

Podemos día con día sentirnos orgullosos porque elegimos no vender nuestra pluma ni nuestro pensamiento al mejor postor; porque nuestros brazos no son útiles para golpear a los manifestantes o asesinar al inconforme; porque no planificamos estrategias de represión; porque no hacemos llamados a la renuncia de una lucha justa y necesaria.

Podemos exigir nuestra libertad, la de todos y cada uno de los presos políticos que existen en nuestro país.

Cómo nos gustaría ver a todas las organizaciones unidas en torno a un programa común de lucha; cómo nos gustaría que la libertad de todos los presos políticos y de conciencia y la presentación con vida de los detenidos-desaparecidos fuesen una demanda común, sin embargo, estamos conscientes, de que esa unidad tan necesaria del movimiento social será producto de un complejo proceso cuya duración dependerá de la capacidad de todos aquellos quienes participan en la lucha por un mundo mejor.

Mientras tanto seguiremos irredentos, sorteando las, a veces difíciles, condiciones de reclusión, confiando que en su interior nuestro pueblo creará para si mismo hombres capaces de dirigirlo, así como creó a Hidalgo, a Morelos, a Juárez, a Zapata, a Villa; hombres que deberán ser más que caudillos, que deberán ser aptos para crear colectividades capaces de conducir los anhelos y aspiraciones históricas que todavía no encuentran satisfacción.

El próximo 13 de agosto Héctor y yo cumpliremos seis años de ilegal e injusta reclusión, de ser rehenes del Estado, de ser presos de conciencia.

Queremos agradecer a todos y cada una de las organizaciones y de las personas en México y en otros países que han sido solidarios con nosotros; pero también con Alejandro y Pablo Alvarado cuando estuvieron presos y con los integrantes de los comités que luchan por nuestra libertad.

A esas organizaciones y personas queremos decirles que resistiremos el tiempo que aún nos falta de estar en prisión, que nada existe en nosotros que nos llame a no hacerlo; que resistir es estar vivos, enfrentar la adversidad y ser pacientes.

Reciban un saludo fraternal y combativo.

A nuestros padres todo nuestro amor.
¡A seis años de ilegal e injusta reclusión!
¡A cinco años nueve meses del asesinato de Digna Ochoa!
¡Presos hoy, libres siempre!
CEFERESO No. 1 “Altiplano”. Almoloya de Juárez, Edo. de México.
Julio de 2007.

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