Luis Echeverría, la muerte de un criminal

, por  Comité Cerezo México , popularidad : 1%

El viernes 8 de julio del 2022 murió, finalmente, a la edad de cien años, uno de los responsables de la matanza del 68, del Halconazo del 71 y uno de los artífices de la guerra sucia en contra del movimiento armado socialista mexicano.

Murió, cómo muchos perpetradores, en la impunidad, si bien el Comité 68 pro libertades democráticas había buscado que se le juzgara por el delito de genocidio, el cual lamentablemente no se configura y no se configura ya que en el Estatuto Penal Internacional dice del delito de genocidio que:

A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por “genocidio” cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal:

a) Matanza de miembros del grupo;
b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
d) Medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo;
e) Traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo.

Este delito no incluye los grupos políticos o sociales que son en los que cabrían, el movimiento social y armado de los años sesenta y setenta en nuestro país.

Si bien Echeverría fue responsable de múltiples violaciones graves a los derechos humanos, no es el único responsable, la herramienta de los derechos humanos nos dice que existe una cadena de mando y que, aunque al final toca a Echeverría la responsabilidad intelectual de dichas órdenes, no se puede responsabilizarle sin señalar quiénes fueron los autores materiales de dichas violaciones a los derechos humanos.

Responsables intelectuales de la guerra sucia fueron Mario Mayo Palencia como Secretario de Gobernación, Hermenegildo Cuenca Díaz como Secretario de Defensa Nacional, Julio Sánchez Vargas y Pedro Ojeda Paullada como titulares de la Procuraduría General de la República en el sexenio de Echeverría y se extiende la lista a los mismos titulares en el sexenio de López Portillo, Jesús Reyes Heroles y Enrique Olivares Santana como Secretarios de Gobernación, Félix Galván López como Secretario de Defensa Nacional y Óscar Flores Sánchez, titular de la Procuraduría General de la República, incluso si nos extendemos al periodo de Miguel de la Madrid, el Secretario de Gobernación fue Manuel Barlett Díaz, hoy Titular de la Comisión Federal de Electricidad, Juan Arévalo Gardoqui como Secretario de la Defensa Nacional y Sergio García Ramírez como titular de la Procuraduría General de la República, una lista pequeña de quienes fueron responsables intelectuales al ordenar a sus subalternos llevar a cabo y encubrir las diferentes operaciones policiaco militares que en su conjunto conocemos como Guerra Sucia.

Por el otro lado están los perpetradores materiales, personas concretas que realizaron las detenciones, la tortura, las ejecuciones extrajudiciales, la desaparición forzada de unos miles de personas que tenían o no relación con el movimiento social y el movimiento armado socialista en México.

Es erróneo entonces querer cargarle el muerto a un solo individuo, como si este fuera el único malo de la película, los responsables son parte de un sistema político capitalista que cumplió con la política norteamericana de exterminio del movimiento de izquierda en toda América Latina, no sin razón se ha señalado a Echeverría como miembro de la Central de Inteligencia Americana (CIA) en México.

Una comisión de la verdad tiene la obligación de encontrar la verdad, las condiciones políticas, económicas y sociales que dieron origen a este periodo llamado de la Guerra Sucia y nombrar a todos los responsables, desde los autores intelectuales que ya nombramos, hasta los autores materiales de los cuales ya hay bastante información, pero no sólo nombrarlos a ellos, sino también a los miembros de la clase económica que se beneficiaron de este exterminio y cuyos emporios comerciales continúan, no es mera coincidencia que esta política de guerra sucia sentó las bases de la aplicación de la política neoliberal que hasta la fecha arrancó los recursos naturales de nuestro país para venderlo a esa clase económica extranjera y nacional que hoy detentan el poder económico de la sociedad.

Así que sólo se fue impune uno más de la lista de responsables intelectuales de la llamada Guerra Sucia, que si bien tuvo su periodo álgido en los setentas, se mantuvieron las políticas contrainsurgentes en las décadas siguientes en contra de todos aquellos que no claudicaron a sus ideales y se mantuvieron en la clandestinidad y que en los noventas veríamos emerger en Chiapas y otros estados de la república y a quienes les fue aplicada la misma receta de la guerra sucia, ejecuciones extrajudiciales, detenidos desaparecidos, tortura, cárcel y persecución política, periodo que ya no investigará la comisión de la verdad de AMLO ya que tiene como límite temporal 1990 y es así debido al deber cómplice de proteger a los responsables de las violaciones a derechos humanos del 90 a por lo menos el inicio de la presente administración.

Y así también es la historia de la lucha de los pueblos, avanza a saltos, hasta hoy empujando con más ahínco por el castigo a los responsables de la Guerra Sucia, pero también los más consecuentes empujando por la extensión del periodo final de la Comisión de la verdad o del impulso para la creación de otras comisiones de la verdad que abarquen los años más recientes y no tengamos que esperar 50 años para señalar socialmente a los responsables a saber, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto y sus respectivos Secretarios de Gobernación, Secretarios de la Defensa Nacional y titulares de la Procuraduría General de la República como autores intelectuales de las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos de miles de mexicanos.

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