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PaComentario: Economía mixta vs neoliberalismo

Martes 12 de octubre de 2021, por Comité Cerezo México

La propuesta de reforma eléctrica propuesta por AMLO no es una nacionalización de la industria eléctrica, tampoco es la expropiación de absolutamente nada, es únicamente un freno a la política neoliberal en esta materia, no es un regreso al control total del Estado sobre la materia, sino una política de economía mixta dónde el 54 por ciento pertenecerá al Estado y el 46 por ciento a la iniciativa privada.

Pero, ¿Por qué tanto barullo y ataques de la iniciativa privada, que bien podría participar y tener su gran tajada en este negocio? ¿Por qué hasta el Fondo Monetario Internacional dice que la salida es privatizar más la industria eléctrica?

El problema es la política neoliberal y sus usos y costumbres de corrupción y evasión del pago por la energía eléctrica con el objetivo de obtener más ganancia por todos los medios, incluso robando.

Pero ¿Cuál era la mecánica de las grandes empresas neoliberales para hacer que un OXXO pague menos por cada Kilowatts por hora que una casa humilde?

Pues nada más que la ley les permitía asociarse y generar su propia energía y al autoabastecerse sin participación de la CFE, pero usando toda su infraestructura, el precio de la energía generada es ínfimo, no pagando y ahí es donde está el robo, la infraestructura que la CFE presta y además vendiendo la energía a CFE a precios “competitivos”, es decir, a precios que les beneficiaba a las empresas y no a la CFE durante 25 años.

Así desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con Salinas de Gortari es que se abrió esta forma de producir y hasta 2015 se registran más de 400 empresas que se autoabastecen y venden la energía eléctrica a CFE.

Desde Iberdrola, la compañía española que compró a Calderón y ahora es su socio, pasando por Telmex de Slim, Palacio de hierro de Bailléres y Kimberly Clark de X. González hasta Sabritas, Bimbo, Ford, Nestlé, etc. Puras empresas de los millonarios mexicanos y extranjeros que mediante está fórmula robaron desde 1994 hasta la fecha millones de millones de pesos en energía eléctrica.

La propuesta de reforma eléctrica elimina esta facultad de robar en despoblado de estas empresas y por ello es que están muy enojados los hombres de negocios, ¿Cómo es posible que ya no les dejen robar? Por ello quieren mantener esos privilegios, mantener al neoliberalismo y a sus leyes que sólo los benefician a ellos en detrimento de CFE y al final, del pueblo mexicano.

Incluso, como el caso de Iberdrola que compró, bueno, contrató a Calderón para obtener más ganancias durante su gobierno, tan jugosos negocios y ganancias le trajo esta contratación que ahora el premio es convertir a Calderón en socio de la empresa, ahí es donde se ve que el Estado representa los intereses de las grandes corporaciones privadas y no como dicen al pueblo mexicano, recordemos que fue Calderón el que extinguió a Luz y Fuerza del Centro y le dio arte de este botín a grandes empresas trasnacionales.

Hasta acá quién no esté indignado tiene atole en las venas o es de derecha, que al caso es lo mismo, la defensa de toda privatización es la aceptación de este tipo de negocios dónde le pueblo pierde y los grandes empresarios ganan, no importa en que campo o sector de la economía e incluso en lo social, así las privatizaciones de la educación, de la salud, etc. Conllevan exactamente esto, el robo de los recursos del pueblo.

Pasando a CFE no es que sea un pan de Dios, es una empresa nacional que, también, infectada por el neoliberalismo, su finalidad no es proteger el derecho humano a la energía eléctrica de los mexicanos, es una empresa que manejada por neoliberales también pone la ganancia económica sobre el bienestar de los mexicanos.

No es que con esta reforma se solucionan los grandes problemas de cobros excesivos de luz que tienen miles de mexicanos, de eso tenemos que encargarnos también nosotros, hemos empujado y luchado por la nacionalización de la industria eléctrica y otras industrias nacionales, no tenemos esa fuerza aún para hacerlo, nos alcanzó para la fórmula de economía mixta, donde el porcentaje del Estado es mayor al de la participación de las empresas privadas, nos falta empujar y seguir luchando por que las empresas nacionales satisfagan los derechos humanos y los protejan.

Sin dejar de luchar por la nacionalización de las industrias estratégicas de la nación y en este caso de la energía eléctrica, hay que luchar como se ha venido haciendo por una tarifa social justa y por el borrón y cuenta nueva de miles de mexicanos que fueron sacrificados durante el periodo abiertamente neoliberal que hemos padecido.

Una lucha no sólo para aquellos que están afiliados a los diferentes movimientos actualmente existentes, sino para todo el pueblo mexicano, no se trata ahora de hacer feudos organizativos infectados de neoliberalismo, donde cada organización lucha sólo por sus agremiados, sino por todos los afectados por esta situación.

Desde nuestra posición como organización de derechos humanos, hemos puesto sobre la mesa que la demanda debe ser que el pago por los servicios de agua, luz y predial no rebasen el 6 por ciento del ingreso familiar, así quién menos tiene paga lo justo y quién más tiene también.

Que la tarifa de las grandes empresas suba para que sean ellas las que paguen la diferencia o pérdida de CFE al cobrar lo justo al pueblo de México, así el cobro a las empresas también será justo ya que retribuirán parte de lo que han robado en estos más de 30 años de bonanza neoliberal.

Además, que no se corte el servicio ante la falta de pago, sino que se limite al gasto de un refrigerador y tres focos, ya que vivir con luz es un derecho humano que no se puede eliminar por falta de pago.

Al igual que con el agua, que se restrinja el servicio por falta de pago, pero que no se elimine el derecho humano a la energía eléctrica.

Es momento de seguir la lucha con más bríos, si hay una política neoliberal del actual gobierno luchar contra ella, denunciarla y frenarla, si la política es de corte nacionalista o no neoliberal empujar para que el beneficio llegue a todos los mexicanos, sólo así podemos mantener la movilización en pro de un gobierno que no viole los derechos humanos de sus habitantes y habitantes no pasivos, sino activos que luchen por lo que es justo.

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