Los espacios estudiantiles y el trabajo político

, por  Comité Cerezo México , popularidad : 1%

Sólo en el trabajo político cotidiano nos conocemos y por tanto es parte de nuestra tarea cotidiana difundir qué y cómo lo hacemos, para qué lo hacemos, cuáles son nuestros objetivos debemos de ir construyendo los principios y lineamientos del tipo de trabajo que, con respecto a la posición que tenemos ante la realidad, son los más adecuados para elevar la conciencia social, organizarnos colectivamente y trasformar la realidad.

Los cubículos estudiantiles son espacios dentro de las universidades y escuelas en las que los estudiantes confluyen para realizar actividades de concientización dentro de la misma comunidad para resolver las problemáticas propias del sector estudiantil y para vincular la academia, muchas veces, acrítica y academicista con la complejidad de la realidad fuera de las aulas y con las organizaciones de otros sectores sociales.

Los cubículos o “cubos” estudiantiles son espacios donde la representación estudiantil y social, de manera colectiva y organizada, puede discutir, proponer, planear y ejecutar el trabajo político necesario para cumplir sus objetivos.

Dicho trabajo, para que tenga un carácter político, tiene por objetivo final y a largo plazo que la comunidad estudiantil se involucre y vincule con las problemáticas sociales, se vuelva crítica ante la realidad que vivimos en México y en el mundo y actúe de manera organizada para trasformar la realidad. En otras palabras, que el trabajo político estudiantil nos permita salir de la universidad, contrastar los conocimientos académicos que hemos adquirido con la realidad y enriquecer la práctica social y política de la lucha social, formar filas dentro de la lucha del pueblo organizado que tiene como finalidad una vida digna para todos, un mundo mejor.

Los espacios estudiantiles se caracterizan por sostener esfuerzos y acciones que conducen a la transformación radical de la realidad, por ello mismo deben ser espacios abiertos a todos aquellos que (estudiantes o no) de manera colectiva acuerdan las diversas acciones que empujan hacia ese fin.

Es muy importante recalcar que el trabajo político que se organiza y genera en estos espacios puede ser de muchos tipos, eso dependerá del ingenio y las capacidades de quienes emprenden el trabajo, pero está acotado en sus métodos, principios y actitudes a la congruencia entre lo que dicen que son y lo que en la práctica son ante todos los demás, es decir, el trabajo político del que estamos hablando enarbola principios y actitudes muy específicas, no estamos hablando de cualquier trabajo político, sino de aquel cuyo objetivo es concientizar, organizar y actuar de manera colectiva como parte de la lucha de los pueblos para satisfacer sus derechos humanos:empleo con salarios dignos; salud, vivienda y educación gratuitas, hacer efectivos sus derechos a la libre expresión, reunión, y manifestación; obtener justicia ante los actos opresivos del sistema, libertad para los presos por motivos políticos, la aparición con vida de sus desaparecidos, entre muchos otros.

Un trabajo político es un trabajo cotidiano que ayuda a elevar la conciencia de la gente organizada y no organizada, para nutrir al movimiento social en general y al estudiantil en específico. Si perdemos de vista los objetivos y orientaciones que caracterizan el trabajo político del que estamos hablando, podemos confundirnos y decir que cualquier trabajo justifica la permanencia en un espacio estudiantil; del que hablamos es el que se realiza a través de medios que están desligados del poder institucional, fuente de la desigualdad que con nuestro trabajo criticamos y ayudamos a transformar.

Creemos que los principios éticos y políticos que rigen esa búsqueda por la transformación política son los mismos que deben caracterizar a los espacios:

• Construcción y organización colectiva independiente de las autoridades.
• Señalar y denunciar el trabajo político que fortalece la dominación de aquellos que tienen el poder.
• No establecer relaciones con grupos de choque (porros) al servicio de los intereses de las autoridades.
• Regirse bajo el principio de que el fin no justifica los medios, cuidando que ambos sean éticamente correctos, es decir, que construyan y no que destruyan, que orienten y no que impongan, que se ejerzan en la práctica cotidiana y no sólo en discursos, que siempre abonen a la lucha por un mundo mejor.
• Fomentar posturas críticas, acercando herramientas que permitan comprender la realidad desde una teoría de y para los oprimidos, pero llevándolas siempre a la práctica y enseñándolas con el ejemplo.
• Solidarizarnos no sólo con las necesidades y luchas de la comunidad estudiantil, sino con las luchas del pueblo en general.
• Promoverel principio de la colectividad como una forma de organización, contraponiéndolo al del individualismo.

La realización de estos principios o ejes rectores se verá marcada, también, por la actitud que asumimos ante los demás:

• Cumplir con aquello con lo que nos comprometemos.
• Ser responsables ante los demás por nuestros errores.
• Despojarnos de las formas inadecuadas del trabajo político, la impuntualidad, el protagonismo, la mentira, el proponer y no hacer, el oportunismo político.
• No convertir los proyectos colectivos de los espacios estudiantiles en negocios para el enriquecimiento individual.
• Mantener los espacios estudiantiles libres del consumo de drogas ilegales, alcohol y tabaco.

Sólo en el trabajo político cotidiano nos conocemos y por tanto es parte de nuestra tarea cotidiana difundir qué y cómo lo hacemos, para qué lo hacemos, cuáles son nuestros objetivos debemos de ir construyendo los principios y lineamientos del tipo de trabajo que, con respecto a la posición que tenemos ante la realidad, son los más adecuados para elevar la conciencia social, organizarnos colectivamente y trasformar la realidad.

Para evaluar qué es y qué no es trabajo político, no basta leer el amontonamiento de actividades académicas, deportivas, económicas, sociales, culturales y/o políticas que realizan quienes ocupan los espacios estudiantiles; hay que ir a ver qué hacen en la práctica, evaluar el trabajo concreto y cotidiano, el que podemos directamente observar, no el que nos enlistan; hay que observar las actitudes individuales y colectivas de quienes forman parte de estos espacios; investigar las ideas y posicionamientos políticos que promueven y sobre todo la manera de hacerlo, su congruencia entre el decir y el hacer; hay que medir su compromiso y la responsabilidad con la que se asumen los trabajos concretos, no nada más la capacidad, a veces increíble de hablar y proponer cosas en las que nunca participan o que participan sólo cuando consideran oportuna la coyuntura.

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