Vaya preparando su morralla…

, por  Comité Cerezo México , popularidad : 1%

SE APROXIMA EL FIN DE AÑO, y como siempre hay que tener el guardadito para el pavo, los romeritos, la sidra, la ensalada o lo que la familia acostumbre tener en la mesa para festejar en compañía… una lanita bien destinada para compartir un rato juntos. Después hay que ahorrarle para recuperar el gasto, pero luego pasa que en enero uno siente que el dinero rinde menos. “Será que uno se vuelve más dispendioso en diciembre y ya trae la costumbre del gasto”, piensa uno, luego hace memoria y va notando que el kilo del pollo anda unos pesitos más arriba que el mes pasado, la ropa de los chamacos vale unos varios calendarios aztecas más que antes, y así por el estilo con el detergente de platos, los condimentos, etcétera…

Es decir que no es costumbre de uno, sino que en realidad la vida se vuelve más cara o lo que es lo mismo, el dinero vale menos. “Qué bueno que valga menos, así debe de ser más fácil conseguirlo”, podría pensar uno, pero lo canijo es que pasa justamente al revés. Vale menos el dinero que uno tiene en las manos porque todo se vuelve más caro, pero los salarios no suben, y entonces cuesta más trabajo conseguir lo mismo de antes. Por decir, si con un día de trabajo uno gana 400 pesos, y con 300 uno tiene para alimentar y vestir a dos personas cada día, con 100 pesos uno tiene que hacer magia para pagar el gas, la renta, más lo que se acumule. Pero si ahora con 300 ya no alcanza para comprar alimento y vestido, y para conseguir lo mismo que antes necesita pagar 360, entonces le quedan sólo 40 pesos para lo demás. Pero además el gas y la renta también suben. Entonces ¿qué hace?, ¿trabaja día y medio? ¿pide prestado? ¿come menos carne y más frijoles?

Este bonito proceso en el que su trabajo vale menos y tiene que fregarle más horas al día o comer menos tiene un nombre elegante, se llama: “inflación”. En enero es una de las épocas de más fuerte inflación, entre otras cosas porque a mucha gente que tiene la “fortuna” de tener empleos formales le pagan aguinaldos, primas de fin de año y demás “premios” (que en el fondo no son sino migajas, pues la gente bien podría recibir un salario digno). Como uno anda con dinerito en la bolsa, aprovecha antes de que se le vaya en chicles y procura comprar las cosas importantes para el año, además aprovechando las vacaciones. Las empresas lo saben y entonces le suben un pesito a esto, dos pesitos a lo otro… a fin de cuentas ahorita hay quien lo pague y si el comprador no va a poder llevar los gastos hasta el enero próximo, esa es su bronca, ¿o no?

La tasa de inflación actualmente anda por ahí del 6.35%, o sea que un peso de hoy valdrá poco más de 95 centavos en un año. ¿No le suena a tanto? Pues ya cuando se van acumulando los años no suena tan “poquito”, según un estudio del Centro de Análisis Multidisciplinario de la UNAM, en 1987 con un salario mínimo alcanzaba para comprar la “Canasta Alimenticia Recomendable”, o sea que al menos le alcanzaba a una familia de cuatro personas para comer y sobrevivir (vaya usted a saber con qué se visten y se bañan…) pero para 2016 hacían falta tres salarios mínimos, nada más para comer. Ahora imagínese en otros 20 añitos, ¿para cuánto va a alcanzar?

La “cuesta de enero” de cada añito se va sintiendo… Así que vaya ahorrando su morralla vecino, o anticipando sus compras, y organicémonos para cambiar esto.

OLEP

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