Criminalización estatal en contra de la protesta social por el "gasolinazo", un nuevo ciclo

, por  Comité Cerezo México , popularidad : 1%

La única manera para frenar la criminalización es verificar la información y para ello va a tener que salir a la calle para recabar la información de primera mano, analizarla y entonces si apoyar el ejercicio el derecho humano a la protesta y denunciar la estrategia de control social mediante el miedo que se está aplicando el Estado sobre todo en el Estado de México y en algunas zonas de la CDMX; esto permitirá también frenar la criminalización, dar mayor claridad a la gente que no participa en la protesta y frenar la estrategia de represión política que está en marcha.

El aumento al precio de la gasolina y demás combustibles en México a partir del 01 de enero del 2017 es el resultado de la profundización del neoliberalismo como una reacción conservadora ante la crisis económica mundial, una muestra más de la aplicación de las políticas económicas neoliberales que tienen como fin despojar al pueblo de sus derechos humanos y de sus riquezas para mantener económicamente a las grandes empresas y al Estado mismo que tiene que garantizar ese beneficio.

De acuerdo a la documentación del Comité Cerezo México podemos afirmar que a partir del 2008 se ha agudizado la restricción de los DH que no sólo generó un ejercicio masivo del derecho humano a la protesta social por parte del pueblo oprimido, sino también la respuesta autoritaria del Estado mexicano ante el descontento social.

Con el “gasolinazo” una nueva ola espontanea de protesta se ejerce por parte de quienes van a sufrir las consecuencias y les genera un miedo fundado a ser cada vez más pobres.

Ante esta nueva ola el Estado mexicano pone en marcha una vez más su política de criminalización de la protesta social, en este caso, en contra ya no sólo de los defensores de los derechos humanos y luchadores sociales, sino de todo aquel que salga a la calle a manifestarse.

La criminalización se Inicia con una campaña de “señalización”, un “poner el dedo” al movimiento o persona usando los medios masivos de comunicación y las redes sociales que acusan a quienes ejercen el DH a la protesta como delincuentes, saqueadores, violentos, el objetivo es eliminar el carácter político de la protesta, para que los demás puedan percibirlos como delincuentes.

Si las protestas no son suficientes para crear este imaginario, entonces el Estado usa su mano siniestra (grupos paramilitares, grupos de choque, porros, delincuencia a su servicio) para generar el imaginario social necesario para criminalizar el legítimo derecho humano a la protesta.

La criminalización genera que una parte de la población pida mayor seguridad pública, o la militarización y además justifica las ejecuciones extrajudiciales, las desapariciones forzadas, incluso cuando una parte de esta sociedad también será víctima de la criminalización.

La criminalización tiene el objetivo de crear a un enemigo interno, en el caso de Calderón fue la delincuencia organizada, un enemigo que puede ser cualquier persona, un enemigo amplio y difuso cuya mayor prueba de su existencia es que acababa muerto o desaparecido, la mejor justificación de esta “verdad” del discurso de la criminalización es la frase que todo mundo usa sin razón: “seguro en algo andaban, a las personas buenas no les pasa eso”; la criminalización agudiza la polarización social entre “buenos” y “malos”; así, el bueno acepta lo que diga el Estado, el malo siempre protesta y merece ser castigado.

Con Enrique Peña Nieto sólo cambia el enemigo interno, ahora son aquellos que no quieren que “México avance” los que están en contra de las reformas estructurales y sus “beneficios”, en este caso, el alza de la gasolina.

Si Calderón usó a la delincuencia organizada para aplicar la estrategia de control social mediante el miedo; Peña Nieto, en las zonas donde no hay mucho movimiento social aplica el control social mediante el miedo con grupos paramilitares a su servicio que saquean tiendas y agreden a la población en general, para que en las zonas donde se está ejerciendo el derecho humano a la protesta por el “gasolinazo” se pueda aplicar la estrategia de represión política y la mayoría de la población no sólo lo aplauda, sino que pida más mano dura contra los “vándalos”, los “violentos”.

Si bien, para la izquierda de “redes sociales” el número de likes o tuitazos demuestran la antesala del cambio social, lo cierto es que, de manera inconsciente, son parte de la estrategia de control social mediante el miedo que aplica el Estado al replicar, con muy poco análisis, todo lo que le llega a su muro que parece muestra de descontento social, tuitear el actuar de la mano siniestra del Estado con sus actos de saqueo, sus amenazas de quema de gasolineras si no baja el precio, supuestos toques de queda, etc.

La única manera para frenar la criminalización es verificar la información y para ello va a tener que salir a la calle para recabar la información de primera mano, analizarla y entonces si apoyar el ejercicio el derecho humano a la protesta y denunciar la estrategia de control social mediante el miedo que se está aplicando el Estado sobre todo en el Estado de México y en algunas zonas de la CDMX; esto permitirá también frenar la criminalización, dar mayor claridad a la gente que no participa en la protesta y frenar la estrategia de represión política que está en marcha.

Comité Cerezo México

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