Replica a Reportaje

, por  Comité Cerezo México , popularidad : 1%

AL SUBDIRECTOR DE LA REVISTA CONTRALÍNEA JOSÉ REYEZ
A LA PERIODISTA ANA LILIA PÉREZ

Lamentablemente en dicha entrevista se tergiversan opiniones vertidas ante ustedes, durante la charla y la entrevista grabada nunca mencioné y mucho menos afirmé en momento alguno que mis padres “si son miembros del Ejército Popular Revolucionario (EPR).” como ustedes pretenden de forma dolosa poner en mi boca.

  1. Al contrario, como lo hemos dicho en cada ocasión que este rumor aparece en algún medio de comunicación, si el CISEN tiene información que pueda probar esto, que la haga pública, de lo contrario sigue siendo un rumor enmarcado dentro del hostigamiento hacia nuestro Comité Cerezo para entorpecer nuestro trabajo de defensa de los derechos humanos y la lucha por la libertad de los hermanos Alejandro, Héctor y Antonio Cerezo Contreras y Pablo Alvarado Flores y coadyuvar a la libertad de todos los presos políticos y de conciencia de nuestro país, así como intentar nuevamente confundir, atemorizar y aislar nuestros esfuerzos en la búsqueda de la anhelada y justa libertad, el último ejemplo es la acusación de la PGR hacia nuestro Comité y otras siete organizaciones de “fachadas del EPR” realizado en el marco de las movilizaciones contra las reformas estructurales del 31 y 01 de octubre de este año.
  2. Es lamentable que con toda la información del caso Cerezo que les proporcionamos en un CD, no se haya profundizado en la información, esto se nota de forma clara al mencionar que las amenazas de muerte telefónicas las recibo personalmente, cuando fue a través de la contestadora, así como que el seguimiento fue en la Zona Managua (sic.) de Oaxaca, dicho seguimiento como viene perfectamente claro en la Acción Urgente elaborada por la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos, así como en la copia del comunicado de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, donde solicita al gobierno mexicano nos otorgue medidas cautelares, fue realizado en la comunidad de Unión Hidalgo y hasta Matías Romero en Oaxaca y en esa fecha ni siquiera existía el proyecto de Café Chandié.
  3. También está la terrible imprecisión acerca de la cámara de video que encontramos frente a nuestro domicilio, la cual nunca descolgamos, al contrario, la PGR acudió a nuestro domicilio y descolgó dicha cámara, sin que hasta el momento exista una investigación por este hecho, así mismo quedó constancia pública con el reportaje que elaboró el reportero Víctor Ronquillo en CNI canal 40, y de dos visitadores de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos quienes dieron fe pública de la existencia de esta cámara, sin que hasta el momento también hayan hecho cosa alguna.
    Es lamentable que se lucre con el dolor para vender unas revistas más.

Sin más por el momento y agradeciendo el espacio que nos brindan en su prestigiada revista.

Quedo de ustedes.

Francisco Cerezo Contreras

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Los Cerezo y el EPR

Ana Lilia Pérez
La madrugada del 13 de agosto de 2001, fueron detenidos en su domicilio los hermanos Alejandro, Héctor y Antonio Cerezo Contreras. Se dijo que ellos eran responsables de los petardos que estallaron a las afueras de una sucursal del Banco Banamex, el 8 de abril del mismo año. También se detuvo a Pablo Alvarado Flores y Sergio Galicia Max. Durante la detención, los hermanos Cerezo Contreras fueron torturados y luego recluidos en el Penal de Máxima Seguridad de “La Palma”, por los delitos de daño en propiedad ajena, terrorismo, asociación delictuosa, acopio de armas, cartuchos y artificios. En un comunicado, las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP) se atribuyeron el atentado a Banamex. Por tanto, los Cerezo Contreras eran de las FARP, determinaron los servicios de inteligencia del Estado. Entonces Alejandro, Héctor y Antonio tenían respectivamente, 19, 22 y 24 años de edad. Actualmente siguen siendo los presuntos guerrilleros más jóvenes internos en un penal de máxima seguridad. Francisco Cerezo Contreras, el mayor de los hermanos, asegura que son inocentes y dice que jamás participaron en ningún grupo guerrillero. Es más, dice que a sus hermanos los detuvieron como método de presión para sus padres, Emilia Contreras Rodríguez y Francisco Cerezo Quiroz, quienes sí son miembros del Ejército Popular Revolucionario (EPR). En esto coinciden fuentes del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, las cuales confirmaron que antes de la detención de los hermanos Cerezo, se les mantenía una vigilancia permanente para tratar de llegar hasta su padre, quien de acuerdo con los informes del Cisen es el máximo dirigente del EPR. Pero las presiones del gobierno foxista cuando estallaron los petardos en Banamex, obligaron a la PGR a romper el sigilo de las investigaciones y por conducto de Genaro García Luna, un experimentado agente investigador y quien había trabajo en los órganos de inteligencia y seguridad nacional, ejecutaron las detención de los Cerezo sin medir las consecuencia que con ello se interrumpía la indagatoria que por años había seguido el Cisen para capturar a los principales dirigentes del EPR. Eperristas De Francisco Cerezo se dice que su nombre real es Tiburcio Cruz Sánchez, y Emilia Contreras se llama Florencia Canseco, quien se dice es hermana del ex militante del Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP), Felipe Canseco, quien estuvo preso en el Reclusorio Norte por su vinculación al grupo guerrillero. Los hijos no conocieron de abuelos ni tíos. La versión oficial de sus padres fue que nadie en la familia estaba de acuerdo en su matrimonio, y por eso tuvieron que huir hacia la ciudad de México. Francisco Cerezo dice que hasta que “el Cisen sembró un acta de nacimiento”, él nunca supo los nombres verdaderos de sus padres. Que siempre vivieron el Distrito Federal, pero que cambiaron unas diez veces de domicilio. El acoso de los aparatos del Estado Desde los primeros meses en que sus hermanos estuvieron presos, el resto de los Cerezo: Emiliana y Francisco, formaron un Comité de Apoyo a la liberación de sus hermanos por medio de la presión social. La organización los puso también en la mira del espionaje y acoso gubernamental. Francisco dice que se acostumbró al acoso policial, a las llamadas telefónicas directas en su domicilio, donde al otro lado del auricular escuchaba amenazas de muerte. -Al principio si me saqué de onda- confiesa- pero luego te acostumbras. Recuerda también la ocasión en que él y su hermana viajaron hasta Oaxaca a comprar café en la zona Managua, para después venderlo en la colonia Villa Panamericana -en la zona de Ciudad Universitaria-, y con ese dinero pagar la defensa de sus hermanos. Las amenazas, asegura, fueron por parte de la Judicial del estado. Además de las palabras están los hechos. De los cables de su casa, Francisco con la ayuda de una amiga detectaron la cámara de video que desde hacía quien sabe cuantos días grababa cada uno de sus movimientos. La cámara daba directamente a las habitaciones de la casa. La descolgaron, cortaron los cables. Nadie reclamó el aparato. Dice que otros miembros del comité de apoyo también han sido hostigados, e incluso un cineasta hispano-argentino que hizo un documental sobre sus hermanos fue amenazado de muerte. Salio huyendo de México, aunque prometió a Francisco que en poco tiempo enviará una copia del documental a México, luego de que se exhiba en España. Francisco toma sus precauciones: no sale de ningún lugar a altas horas de la noche, evita los sitios aislados, se deja ver públicamente. “Los del comité saben donde estoy a toda hora, me comunico con ellos, saben en donde ando. Ahorita saben que estoy contigo, que vengo a una entrevista y cuando salga me tengo que reportar”. Las medidas parecen extremas. Francisco dice que es “para evitar cualquier accidente no planeado que nos pueda provocar el gobierno”. -¿Tienes miedo? -El miedo lo he convertido en ganas de seguir luchando para que mis hermanos salgan de prisión. Francisco lamenta que la defensa de sus hermanos sea tan lenta, “por más que la abogada se esfuerza (Bárbara Zamora), el gobierno es el que se empeña en mantener a mis hermanos presos”. En tres años de defensa, Zamora ha logrado eliminar de las acusaciones los delitos de terrorismo, asociación delictuosa y acopio de armas. No hay razón legal para que los Cerezo continúen en un penal de máxima seguridad, pero siguen allí. Hace unos meses los hermanos lograron que su matrícula en la UNAM siguiera abierta. Son los únicos presos que estudian a larga distancia, desde un Penal de Máxima Seguridad. Héctor, incluso, fue elegido Consejero Universitario de la Faculta de Filosofía y Letras. Francisco dice que sus hermanos están presos como presión del Estado hacia sus padres. Ambos, supuestos integrantes del Ejército Popular Revolucionario (EPR). De Francisco, su padre, al interior del Cisen se comenta que es el cerebro principal del grupo armado. El joven estudiante de pedagogía asegura que hace 14 años que no ve a sus padres, que un día como cualquier otro, de 1990, partieron hacia “quien sabe donde”. Francisco dice que no conserva una sola fotografía de sus padres, ni un solo registro gráfico, que cuando la Procuraduría General de la República cateó su domicilio se llevaron todo. Algunos de estos registros forman parte del expediente de la PGR en contra de los hermanos Cerezo Contreras, que en tres años integran 8 mil fojas. El 29 de abril promovieron el amparo directo, el último recurso legal para promover la libertad de un preso. A más de seis meses no se ha dictado fallo. En caso de que sea negativo, llevarán el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Será hacia el 2005. “Nosotros esperamos que apegados a justicia, se logre la libertad de mis hermanos este año, pero como es la justicia mexicana, no tenemos muchas esperanzas. Francisco dice que el Estado continúa presionando a sus padres, por eso sus hermanos siguen presos. En mayo de 2002 Alejandro, el menor, escribió una carta a sus padres, la publicó en su página de internet. La respuesta no se hizo esperar. “Desde algún lugar de la República Mexicana”, el 13 de agosto del 2002, Emilia Contreras Rodríguez y Francisco Cerezo Quiroz escribieron: “Toño, nos dices que no debemos sentirnos culpables por su secuestro, porque no lo somos y tienes razón hijo, sin embargo, somos responsables moralmente porque el Estado, al mantenerlos como rehenes los está juzgando porque nosotros, mamá y papá, llevamos más de la mitad de nuestras vidas en solidaridad con muchas de las causas legítimas y nobles de nuestro pueblo, y por lo tanto perseguidos, al lado de los más desprotegidos, indígenas, obreros, campesinos, colonos, hombro a hombro, compartiendo sus demandas; los están juzgando porque papá desde que tenía 19 años, ha defendido los derechos que les asisten constitucionalmente, asesorando jurídicamente a los campesinos en sus litigios agrarios, defendiendo a algunos luchadores sociales, ojalá hubiera podido abarcar a todos, pero vienen a la memoria: Luis González de Alba, quien fue golpeado por porros universitarios cuando solicitaba solidaridad para el movimiento del 68, y Gabriel Vargas Lozano, cuando fue secuestrado por dar solidaridad al movimiento del 68); por haber dado clases en secundaria y preparatoria, por haber sido instructor de lucha olímpica y libre en prestigiados gimnasios, por defender a presos políticos y exigir su libertad, por dar pláticas en algunas universidades y escuelas normales rurales sobre la vida de Emiliano Zapata y en defensa de la Revolución Cubana; por trabajar en el Instituto de Intercambio Cultural mexicano-norteamericano de velador y ganarse una beca para estudiar inglés, por participar en la marcha de la libertad que fue detenida en Valle de Santiago, en Guanajuato, por llenar con campesinos la Casa de Cultura en donde la familia Bichir presentó la obra “La Madre” de Máximo Gorki, y tantas cosas más. Pero... ustedes todavía no nacían queridos viejitos y viejita (cómo se hacen viejos los niños,¿se acuerdan?). Los están juzgando por tener una madre que a los 17 años, siendo representante estudiantil, se solidarizó y organizó con estudiantes normalistas, técnicos, universitarios, con campesinos, obreros y colonos por sus justas demandas, empeñada en siempre aprender y que daba clases en una escuela enseñando otro idioma.” Dice Francisco que aquella carta fue la última comunicación que tuvieron con sus padres. Asegura que sus hermanos no son de las FARP, aunque se maneje que el grupo es una escisión del EPR. “Imagínate que digan que en una misma familia los padres son del EPR y que los hijos son de las FARP, que hay ese divisionismo, ¿está cabrón no?”. Ultima actualización... 10/19/2004 13:21:41 [http://www.contralinea.com.mx/archi...;http://www.contralinea.com.mx/archi...]

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