Lo que el temblor cambió

, por  Comité Cerezo México , popularidad : 1%

EL TEMBLOR DEL 19 DE SEPTIEMBRE cambió muchas cosas, no sólo durante los días que le siguieron, sino aún meses después, las cosas han cambiado para muchos de nosotros. Un caso muy específico es el de las escuelas, varias sufrieron importantes daños en la estructura, con muros derrumbados o escaleras fracturadas, el caso es que los niños han regresado poco a poco a los inmuebles que están en buenas condiciones o a aulas improvisadas; en otros casos, hay niños que sólo acuden algunas veces a la semana, pues no hay suficiente espacio en los planteles, lo que obliga a los directivos, maestros y padres de familia a tener que dividir la semana para que cada grado acuda en diferentes días.

Claro que todos estamos interesados en que nuestros niños no pierdan el año escolar, sobre todo quienes tienen hijos en los últimos grados, como sexto de primaria o tercero de secundaria, la preocupación de esos padres es aún mayor, ya que no saben si saldrán bien preparados para el ingreso a la secundaria o la preparatoria, según sea el caso.

Por otro lado, está la reubicación de algunas escuelas a otros planteles, lo que ha complicado las cosas para varios padres de familia, ya que nos queda más lejos la escuela a la que ahora asisten nuestros hijos y hay que pagar un transporte extra para llegar. Ninguno de nosotros nos quejamos por el regreso a clases, al contrario, hacemos lo necesario para que nuestros hijos sigan asistiendo, sin embargo, también nos preguntamos por qué si hay tantas escuelas que deben ser reparadas, rehabilitadas o reconstruidas en su totalidad resulta que la SEP va a pagar 34 millones de pesos al mes por la renta de sus nuevas oficinas, pues las que usaban también resultaron dañadas por el sismo, por qué si nuestros hijos deben tomar clases en aulas improvisadas o compartir plantel con otras escuelas, ellos no pueden improvisar unas oficinas o compartirlas con alguna otra dependencia.

No es una novedad escuchar el despilfarro de millones de pesos de los políticos o el desvío de recursos públicos, cada día el descaro es mayor y con ello la indignación de la gente, ese dinero que se malgasta sale de nuestros bolsillos, el presupuesto que se asigna a cada dependencia sale de nuestros impuestos y ahora además de la preocupación por la comida, los gastos del transporte hacia el trabajo, el pago de la luz, el agua, el predio y en algunos casos, de la renta, hay que estar gastando extra por la educación de nuestros hijos, mientras los políticos sólo se pelean entre ellos por demostrar quién es más corrupto. Sin duda el temblor cambió muchas cosas, ¿será que también sacuda nuestra conciencia y pasemos de la indignación a la organización?

Madre de familia de los Pedregales

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