¿Qué son los derechos humanos?

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¿Qué son los derechos humanos?

Los derechos humanos son las condiciones materiales necesarias para el goce de una vida social digna; son el resultado histórico de prácticas concretas de los pueblos oprimidos que, de manera organizada, han luchado en contra de las minorías o clase social que los oprimen; son el conjunto de anhelos y aspiraciones colectivas para alcanzar una vida digna¡ son una herramienta que acompaña y protege a los individuos y colectividades en lucha, y por último, son una herramienta que busca desmantelar las estructuras estatales que permiten la violación a los derechos humanos.

Comité Cerezo México

Características de las personas defensoras de derechos humanos de la concepción iushistórica

1. Se asumen como parte del movimiento social, no son entes aislados sino parte de colectividades que acompañan a las víctimas de violaciones a los derechos humanos y las hacen partícipes en la lucha por la memoria, la verdad, la justicia y la reparación integral para toda la sociedad.

2. Comprenden que un objetivo de su lucha es denunciar el abuso de poder y proteger a quienes, usando otras herramientas de lucha para alcanzar una vida digna, son reprimidos por el poder Estatal.

3. Trabajan de manera pacífica para desmantelar las estructuras de Estado que permiten las violaciones a los derechos humanos.

4. Reconocen que bajo el sistema capitalista la realización de los derechos humanos es imposible y, con su práctica, buscan transformar las condiciones que impiden que los pueblos alcancen una vida digna o mejores condiciones de vida de manera colectiva

¿Los derechos humanos, una cuestión de fe, de leyes estatales o de práctica concreta?

Hasta la fecha, en la ONU no existe una definición oficial de qué son los derechos humanos, esta falta de definición se debe a las diferencias filosóficas irreconciliables acerca de cómo se conciben los derechos humanos.

La discusión sobre el origen de los derechos humanos se mueve en dos extremos; por un lado están los que aducen que los derechos son anteriores a cualquier organización estatal por­ que son de origen "natural" al ser humano y, por el otro lado, aquellos que consideran que para que existan los derechos humanos deben ser reconocidos por el Estado y deben estar plasmados en su sistema jurídico.

Después de la Segunda Guerra Mundial, en el seno de la ONU se abrió un intenso debate sobre qué son los derechos humanos, para poder avanzar, los países reunidos acordaron no discutir este tema y, por tanto, no escribir una definición oficial en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, acordaron entonces poner sus esfuerzos en definir las prácticas concretas que deben realizar los países para defender los derechos humanos y evitar que se repitieran las atrocidades que el régimen nazi y sus aliados cometieron durante la Segunda Guerra Mundial: masacres colectivas contra comunistas, gitanos, judíos, homosexuales, etc.; desaparición forzada, ejecución extrajudicial, torturas, desplazamiento forzado de poblaciones enteras, ocupación militar, esclavitud sexual, entre otras muchas prácticas criminales.

Debido a esto los representantes de los países determinaron que el objetivo, entonces, no era discutir qué son, sino qué medidas deben de realizarse para proteger los derechos humanos.

La ausencia de una definición oficial no ha evitado que se siga reflexionando sobre cuál es el origen y qué son los derechos humanos; las dos posiciones filosóficas dominantes, el iusnaturalismo y el iuspositivismo continúan con esta batalla ideológica, sin que esto quiera decir que no hayan surgido intentos por mezclar di­ chas posiciones y tratar de conciliar o generar una nueva concepción filosófica de los derechos humanos.

Pese a estos intentos, ambas corrientes no lo­ gran ubicar con certeza el origen de los DH; los iusnaturalistas aseguran, sin fundamento cien­ tífico alguno, que existe un derecho "natural" derivado de un derecho "divino" y que al ser natural es inmanente, inherente al ser humano por el simple hecho de ser humano, sin embargo es una posición doctrinaria, de fe, la cual no se soporta en un análisis científico.

Los que se fundamentan en la concepción iuspositiva niegan la existencia de un derecho natural, y reconocen un derecho positivo, es decir, normas que hechas ley obligan a los Estados a reconocer y, por tanto, respetar los derechos de sus ciudadanos; sin embargo si la práctica es criterio de verdad tendríamos que decir que donde quiera que el Estado representa una minoría, es el mismo Estado que debiera reconocer y respetar estas leyes quien no sólo lo ha dejado de hacer, sino que inclusive ha dictado leyes que están en contra de los DH.

La concepción iushistórica de los derechos humanos

Los derechos humanos son, desde el punto de vista iushistórico, un producto de la sociedad y, como ésta, se desarrollan a lo largo de la historia, es decir, los derechos humanos son una práctica concreta de los anhelos de libertad, de justicia, de paz que los pueblos sojuzgados por los grupos o clase social en el poder han realizado a lo largo de la historia para mejorar sus condiciones de vida, para alcanzar una vida digna real y no de discurso.

Los derechos humanos no son entonces, ni parte "natural" del hombre, ni regalos o iniciativas de quienes sojuzgan a los pueblos, sino conquistas sociales que, a lo largo de la historia, se han logrado nombrar, reconocer y ejercer.

La práctica concreta de los pueblos en su lucha por emanciparse, por ser libres, por auto determinarse, se convierte en conciencia de la necesidad de alcanzar una vida digna, esta con­ ciencia alimenta, a su vez, una nueva práctica que nos muestra, de manera inequívoca, que los derechos humanos no son estáticos, no son un algo dado de una vez y para siempre, no es una parte de la naturaleza humana, sino que, incluso, nuevos derechos humanos nacen como una necesidad ante los cambios sociales que se van generando a lo largo de la historia. Por ello, es vano tratar de encontrar el concepto de derechos humanos en los textos sagrados o en los textos de la filosofía griega.

Querer encontrar una referencia del derecho humano de acceso al internet hace dos siglos -no nos vallamos tan lejos- hace 30 años, es más que ocioso. Antes de la invención de este medio de comunicación nadie se atrevería a decir que el acceso al internet era un derecho "natural", inherente al ser humano. No es sino hasta que existe este avance tecnológico y quienes detentan el poder tratan de regularlo para sus intereses particulares y no como una herramienta para mejorar la vida de la humanidad entera que se genera un movimiento de grupos sociales que toma consciencia de que esta herramienta puede potenciar el disfrute de otros derechos humanos como el de la información, el de la educación, entre otros, e inician una lucha para que el acceso libre de todos a esta herramienta sea una realidad. Gracias a esta lucha, actualmente éste es un derecho humano reconocido por la ONU; claro que, para que el derecho como tal sea ejercido falta un tramo más de lucha social, incluso hace falta que exista luz en muchas comunidades, es decir, no basta con que se reconozca legalmente, porque sin la lucha por este derecho humano en específico éste ni siquiera sería un derecho humano, sino un privilegio como hasta ahora lo ha sido.

Si bien el ejemplo anterior es demasiado moderno, podemos aplicar este proceso a cualquier derecho humano, un proceso que inicia con el anhelo de un grupo de personas que no disfrutan de una condición concreta de vida digna; que dicha condición, en la práctica, sólo beneficia o mejora la vida de unos cuantos; que se organizan para exigir esa condición concreta y palpable, no abstracta y; que, por medio del empleo de diferentes formas de lucha, obligan a los Estados, que representan a una clase y que tienen el monopolio de la fuerza, a reconocer un derecho humano, que en un inicio es plasmado en una ley que reconoce ese derecho y que sin la fuerza organizada de aquellos que han conquistado ese reconocimiento, puede ser convertido en letra muerta.

Si usamos, por ejemplo, el derecho humano a un salario justo y bien remunerado, el derecho humano a una alimentación adecuada o el derecho humano a la autodeterminación de los pueblos, podremos ver que también son resultado de luchas históricas, muchas veces, las más, luchas que usaron la violencia contra quienes detentaban el poder y se resistían a reconocer estos derechos, no es casual que, por ejemplo, con respecto al derecho humano a la autodeterminación de los pueblos, las potencias coloniales estuvieran en contra del reconocimiento de este derecho. No fue hasta 1976 que éste es reconocido legalmente a propuesta de la entonces Unión Soviética y los países africanos y asiáticos sojuzgados por los países colonialistas, así en el artículo 1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la ONU dice que:

1. Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural.

2. Para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales, sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la cooperación económica internacional basada en el principio del beneficio recíproco, así como del derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia.

Evidentemente, aunque dicho derecho humano está reconocido y debe ser respetado y garantizado, las reformas estructurales neoliberales en México violan este derecho humano, y esta situación real de muchos derechos humanos nos muestra el límite de la posición iuspositivista, no basta con el reconocimiento legal para que el Estado garantice el derecho humano, la lucha debe ir más allá, hasta el ejercicio real de este derecho.

Derechos humanos, un producto del anhelo del hombre por una vida digna

Si bien se marca 1789 como el año en que nacen los derechos humanos, podemos encontrar a lo largo de la historia ejemplos de leyes, normas o códigos que intentaron establecer las sociedades para mejorar la vida social, cabe destacar que desde el inicio de la historia la mayoría de los seres humanos carecían de todo derecho. Podemos hablar de Grecia, donde si bien se establecieron derechos para todos los ciudadanos, no todo ser humano era un ciudadano y, por tanto, se les impedía (por medio del uso de la fuerza) ejercerlos. La democracia griega, cuna de la cultura y el derecho occidental del que somos continuidad, era una sociedad de derecho para unos y de despojo y esclavismo para el resto de la humanidad sometida por ellos.

Incluso, podemos asegurar que esta lucha contra la opresión de ciertas clases sociales contra otras fue usada y aprovechada para generar nuevas relaciones sociales basadas en la opresión; los cristianos en Roma lograron convencer a las grandes masas desposeídas (esclavos y pobres) de que seguir las doctrinas de Cristo era una garantía de igualdad en un futuro cercano, aunque cuando el cristianismo institucionalizado empieza a formar parte de la clase dominante, impone, mediante el terror, la desigual­ dad y la creencia de que los pobres lo eran por mandato divino.

De igual manera, la burguesía naciente en Europa usaría los anhelos de justicia de las grandes masas desposeídas para derrocar a quienes por "naturaleza divina" eran los posee­ dores del poder económico y político, pero no se quedó ahí, además le dio a su pensamiento un falso carácter universal, así, a la libertad burguesa de comerciar se le nombró la Libertad en abstracto; a la dictadura de la burguesía, a la libertad de que cualquier burgués accediera al poder político, se le denominó la Democracia. Así los ideólogos burgueses de la Libertad, Igualdad y Fraternidad (para y de los burgueses) consideran que los miembros de la sociedad son sólo aquellos que poseen los medios fundamentales de producción, convencen a la gran masa de desposeídos de que también ellos participarían de la libertad, la igualdad y la fraternidad a secas, asunto que, como hemos visto, resultó un gran engaño, que sigue siendo utilizado para mantener el sometimiento de millones de seres humanos a la necesidad económica de la clase burguesa.

Una vez que la clase burguesa se adueñó del poder económico y político de la sociedad, salió a relucir en la práctica la gran contradicción entre los anhelos de todos los pueblos de una vida digna y el sometimiento al cual fueron condenados por el derecho burgués de que unos cuántos pudieran explotar a millones. Y ahí se inicia una nueva lucha (en la que participan aquellos que fueron engañados y son mantenidos bajo coerción sin derechos) por esa vida digna en contra de los Estados capitalistas que hoy existen en casi todo el mundo.

La lucha de los pueblos, la fuerza motriz del desarrollo de los derechos humanos

Un gran impulso a los derechos humanos dieron los pueblos que, convertidos en poder estatal, construían las sociedades socialistas; la lucha por medio de revoluciones arrebató a la clase burguesa el poder político y, con ello, generaron la capacidad de garantizarle más derechos humanos a su sociedad en general, es decir, de acercarse un poco al ideal de vida digna, ideal social que se resume en una sociedad que distribuya la riqueza: ¡De cada cual según su capacidad, a cada quién según su necesidad!

Durante el periodo conocido como la Guerra Fría, dichos sistemas sociales, el socialismo que representaba a sus pueblos y el capitalismo que representaba a esa clase minoritaria en el poder, se enfrentaron en todos los campos: político, cultural e ideológico. Otro campo de batalla fue el de los derechos humanos, mientras los pueblos socialistas proponían nuevos derechos humanos agrupados en una segunda y tercera generación en el seno de la ONU, la clase dominante en el mundo capitalista, al mismo tiempo que negaba en la práctica los derechos humanos a sus pueblos, los usaba como una herramienta para derrotar a su oponente, apelaba a ese falso discurso de la universalidad de los derechos humanos sin mencionar que en sus países eran una ilusión. Un ejemplo de esto sería cuando, como en el México actual, los estados capitalistas ensalzan la idea de que el derecho al voto es la única vía para construir una democracia y niegan que el ejercicio del derecho humano a la protesta social también es un mecanismo democrático para alcanzar una vida digna.

Los países socialistas impulsaron la segunda y tercera generación de los derechos humanos, cabe recordar que en los países socialistas la educación, la salud, la alimentación, el trabajo, entre otros derechos ahora conocidos como DESCA [1] estaban garantizados por el Estado de manera gratuita para toda la población.

La tercera generación de los derechos humanos, hoy tan olvidada, también fue una res puesta de los pueblos socialistas al intervencionismo norteamericano en muchos pueblos y países de Asia, África y América Latina; así la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos firmada el 4 de julio de 1976, también conocida como carta de Argel (si bien no es una declaración oficial de la ONU) resume el anhelo de autodeterminación de los países sojuzgados por los Estados imperialistas.

Esta tercera generación tiene la particularidad de estar conformada por derechos colectivos y no individuales, lo cual abre mucho la posibilidad del respeto en general a los derechos humanos y trasciende el individualismo que impulsa el capitalismo como sistema.

La Guerra Fría, la confrontación de los pueblos que se habían librado del sojuzgamiento de la clase burguesa contra ésta misma, impactó en todo el mundo: grandes movimientos de liberación nacional y de lucha por derrocar a la clase burguesa se sucedieron uno tras otro, en África, Asía y Latinoamérica.

Esta efervescencia de los pueblos desposeídos por alcanzar una vida digna generó una respuesta feroz de los países donde la burguesía mantenía el poder económico y político, la clase burguesa mundial, liderada por Estados Unidos (EU), inició la era de las dictaduras, de las masacres, de la guerra contra los pueblos; así las grandes potencias capitalistas, EU, Gran Bretaña y Francia, quienes firmaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos obligados por el triunfo de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi, decretaron, que, en la práctica, este documento fuera letra muerta, pues sus intereses estaban en riesgo y los derechos humanos conquistados por los pueblos no les eran útiles. Como ya mencionamos, por un lado los usó como una herramienta para denunciar supuestas violaciones a los derechos humanos del campo socialista y, por el otro, cometió las peores violaciones a los derechos humanos en contra de los pueblos que intentaban liberarse.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) usaba la bandera de los derechos humanos y creaba Organizaciones No Gubernamentales(ONG) como un ariete contra los países socialistas, sus ideólogos argumentaban, por un lado, que los Estados socialistas eran dictaduras donde todos los derechos humanos eran negados, mientras que, por el otro, esos mismos ideólogos presumían sin fundamento que en el sistema capitalista los derechos humanos eran una realidad; sin embargo, la realidad mostró que en los países socialistas se le dio prioridad a los derechos humanos Económicos, Sociales y Culturales, así la educación, la salud, la alimentación y el trabajo eran derechos humanos garantizados por el Estado para la inmensa mayoría de sus poblaciones.

Mientras los países capitalistas usaban los DH como una herramienta de combate contra el enemigo comunista, en sus países atemperaban (léase bajaban la intensidad de) la explotación laboral y el saqueo de los recursos naturales como una forma de ganarse la simpatía de sus pueblos, incluso crearon el conocido Estado de bienestar, que otorgaba, en menor medida, los DESCA, mientras que los derechos civiles y políticos que no fueran el derecho a votar fueron negados y violados de manera masiva, es decir, agudizaron la agresión contra quienes se resistían o quienes propugnaban por un sistema socialista como una vía para alcanzar una vida digna.

Los movimientos de liberación nacional, socialistas y democratizadores en América Latina, durante los años setenta, fueron apagados mediante las dictaduras militares que en la práctica agredían los derechos humanos con prácticas semejantes a las del régimen nazi: desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, tortura y cárcel de manera sistemática en contra de sus ciudadanos, incluso a través del Plan Cóndor hubo una coordinación de varias dictaduras sudamericanas, con el apoyo de EU, para realizar estas violaciones a los derechos humanos de manera sistemática en el Cono Sur.

El pueblo resiste, ejerce y nombra nuevos derechos humanos; los derechos de las víctimas

Los familiares de las víctimas de violaciones a los derechos humanos, principalmente en el Cono Sur, muchos de ellos sin saber que existían los derechos humanos y qué significaban, iniciaron un movimiento para obtener justicia, para saber dónde estaban sus familiares desaparecidos, para que salieran de la cárcel, para que no tuvieran que salir al exilio como una forma extrema para sobrevivir, y es este conjunto de prácticas concretas las que fundamentan la posición iushistórica de los derechos humanos, si bien muchos familiares de víctimas de violaciones a los derechos humanos iniciaron sus movimientos para conseguir justicia para sus seres queridos, pronto se dieron cuenta de que para la realización de los derechos humanos no bastaba un esfuerzo individual o grupal, sino que era necesaria una lucha colectiva que tenía que arribar a una organización social para desarticular la estructura principal que generaba las violaciones a los derechos humanos, en un primer término, las dictaduras militares, en segundo, el sistema capitalista.

En la práctica concreta de los familiares y organizaciones de derechos humanos y sociales que los acompañaban no fue importante saber si los derechos humanos eran un derecho "natural" o no, esta discusión se volvió algo sin tanta importancia, en ese momento lo importante era ejercer nuevos derechos, ahora recientemente reconocidos por la ONU, los derechos a la Memoria, a la Verdad y a la Justicia, que son derechos humanos de las víctimas de violaciones a los derechos humanos.

Los derechos humanos como herramienta

En condiciones de represión política generalizada, en un contexto de dictaduras militares, los derechos humanos no sólo eran ese anhelo de los desposeídos y reprimidos por intentar alcanzar una vida digna, sino también una herramienta práctica que, dadas las diferentes formas de lucha adoptadas por el pueblo para lograr quitarse el yugo de explotación, exigía una especialización para la denuncia de los actos de VDH que el Estado cometía para mantener su hegemonía, una herramienta que acompañada de otras muchas inhibía en contados casos o bajaba la intensidad del golpe represivo que el Estado tenía destinado como una estrategia contra sus opositores; permitía también la organización no sólo de las víctimas de VDH, sino de un movimiento social que, a la postre, obligó a los Estados burgueses militarizados latinoamericanos a volver a la fórmula de la dictadura burguesa universalizada como la Democracia, no como una concesión o un reconocimiento de que violaron los derechos humanos usando el terror, sino como una forma de inhibir y mediatizar el descontento generalizado de sus poblaciones en lucha.

Una característica de las organizaciones de derechos humanos de Sudamérica es que provienen del movimiento social y no son como las ONG que creó el sistema capitalista, resultado de los financiamientos de fundaciones creadas por el gobierno de los EU.

Las organizaciones de víctimas, las organizaciones sociales y populares, personas pertenecientes a la iglesia, periodistas, etc. concluyeron que este concepto de derechos humanos es más que un concepto abstracto, una idea general que, si se deja así, es hueca, carente de todo impacto real en la vida de los pueblos; tomaron conciencia de que los derechos humanos son una práctica viva y concreta de aquellos a quienes se les niegan estos derechos, entendieron que son una herramienta de lucha más, una forma de lucha que acompaña, se coordina y, en ocasiones, se subordina a otras formas de lucha existentes o por descubrir en el movimiento social para lograr ese anhelo colectivo de los pueblos por vivir de manera digna, es decir, para alcanzar las condiciones materiales como la alimentación, la vivienda, el derecho a decir lo que piensan sin que se les reprima entre muchas otras.

Así, las organizaciones que acompañan al pueblo organizado, con la herramienta de los DH, en sus lucha por emanciparse, no debaten si el fundamento de los derechos humanos y de la dignidad es de orden "natural" por el simple hecho de pertenecer a la especie humana, tampoco niegan que es positivo que existan leyes que obliguen al Estado a respetar los derechos humanos, sino que, en la práctica, son parte del movimiento social, especializados en el uso de esta herramienta, para alcanzar el objetivo de una vida digna para todos y no nada más para la minoría que ejerce el poder económico y político como sucede en nuestro país hoy día.

El sistema socialista fue derrotado, el capitalismo no necesitaba ya simular que respetaba los derechos humanos y reinició la marcha natural de la acumulación capitalista, desmanteló el Estado de bienestar, generó el neoliberalismo y, hoy en día, lo profundiza de manera acelerada. México es un ejemplo claro de la marcha "natural" del capitalismo, las reformas estructurales neoliberales desmantelaron lo que se denominó Estado de bienestar, modelo en el que, gracias a la lucha organizada del pueblo mexicano, se lograron conquistas sociales, como una educación gratuita aunque limitada a la primaria, la salud gratuita aunque con grandes deficiencias estructurales, una Ley Federal del Trabajo que, de cierta manera, protegía a los trabajadores, el derecho de huelga, el derecho de crear sindicatos, el derecho a la pensión, el reparto de utilidades, etc.

Las reformas estructurales que hemos vivido desde Salinas hasta Peña Nieto empezaron a desmantelar el campo para que se pudiese enajenar y comerciar con él, claro a favor de grandes empresas; la nueva Ley Federal del Trabajo elimina todas las prestaciones sociales de los trabajadores; la salud es ahora una mercancía: quien tiene dinero puede gozar de ese derecho humano; la educación también se está privatizando, es decir, se convierte en otra mercancía más; la reforma energética entrega a los intereses privados el petróleo y la generación de la energía eléctrica; estas reformas también entregan el territorio mexicano para su explotación a las grandes empresas mineras.

En pocas palabras, el interés de la acumulación de riqueza de esa clase social minoritaria hecha gobierno desmantela, de hecho, el avance de los derechos humanos que se habían conquistado en luchas anteriores del pueblo organizado y el reconocimiento legal de dichos derechos se convierte en letra muerta.

No queda otra opción para el pueblo mexicano que resistir este retroceso y seguir luchando por mejores condiciones de vida. Quienes somos personas defensoras de los derechos humanos debemos denunciar que el Estado está eliminando los derechos humanos ya conquistados y especializamos más para acompañar a esa parte del pueblo organizado que está sintiendo en carne propia, no sólo el retroceso de las condiciones de vida digna, sino la estrategia que el Estado mexicano está llevando a cabo para:

1. Despojar al pueblo de las condiciones de vida digna que hasta ahora han alcanzado.
2. Acallar el derecho humano a la protesta de los pueblos que se organizan ante el punto anteriormente mencionado mediante la represión, la cárcel, la tortura, la ejecución extrajudicial y la desaparición forzada.
3. Destruir o aniquilar al movimiento social que, fuera del marco de los DH, de manera armada intenta conquistar esos derechos.

Nuestro papel es, como parte del movimiento social organizado y especializado en la herramienta de los derechos humanos, denunciar las violaciones a los derechos humanos que comete el Estado de manera estructural con las reformas estructurales y acompañar a quiénes se resisten o luchan por hacer cumplir ese anhelo humano de vida digna para todos.

[1Los derechos Ambientales se sumaron tiempo después

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