Condiciones carcelarias en La Palma = Tortura Carta de Héctor Cerezo Contreras-CEFERESO #1

, por  Comité Cerezo México , popularidad : 1%

A mis hermanos Emiliana, Francisco y Alejandro.

Al Comité Cerezo DF, Puebla, Xalapa, Oaxaca, Guadalajara, Michoacán y Montreal, a la coordinación Cerezo de Madrid.

A todos los que con su solidaridad y esfuerzo contribuyen a la lucha por nuestra libertad.

A mis padres, en donde quiera que se encuentren luchando:

Antes de comenzar la relativa del traslado y de las condiciones en que me encuentro, quiero por este medio, enviar mi agradecimiento y afecto a todos aquellos que mediante cartas, acompañamientos, visitas, pronunciamientos y actos solidarios hicieron que mi estancia en el Salto, Jalisco esté ahora en mis recuerdos como una etapa más de lucha en la que jamás me encontré solo. Especial reconocimiento al Sindicato de Euskadi por su solidaridad y apoyo.

También no puedo dejar pasar, la solidaridad de las organizaciones políticas, sociales, culturales, de los intelectuales, periodistas, escritores, defensores de los derechos humanos, artistas, maestros y estudiantes que firmaron los desplegados para exigir nuestro traslado al DF y nuestra completa e incondicional libertad.

A todos mi agradecimiento y mi compromiso de continuar resistiendo con dignidad el presidio y de continuar firme en los principios e ideales que fundamentan y motivan la lucha por un México sin explotación y opresión.

El 13 de febrero fui llevado de mi celda al Centro de Observación y Clasificación, en donde después de realizarme un chequeo médico fui entregado por las autoridades del penal a elementos de la AFI. Esposado de pies y manos (sí, caminaba como pingüino) me subieron junto con otro preso a una camioneta, en la cual me condujeron al aeropuerto.

Alrededor de las 19:00 hrs. despegó el avión y una hora más tarde, otra camioneta nos condujo del aeropuerto de Toluca al Penal de la Palma.

Hasta aquí, en honor a la verdad, los elementos de la AFI se condujeron con respeto y no hubo ningún inconveniente. El problema, por lo regular, no son las salidas sino la entrada. Cuando vi que la camioneta se paraba en la entrada del Penal, entonces me preparé para la “recibida”.

Los agentes de la AFI me entregaron a los elementos de la seguridad exterior, los cuales visten de negro y usan cascos escudos y toletes.

Primero me llevaron corriendo con la cabeza a la altura de mis rodillas hasta una camioneta, ahí me aventaron y cuando me sentaron me dieron tres golpes en la cara al mismo tiempo que preguntaban “¿a dónde llegaste?”, luego estos me entregaron a los oficiales de seguridad interna; los de azul.

Primero me sentaron con las piernas abiertas mientras jugaban a soltarme el perro que todo el tiempo estaba ladrando, después me despojaron de mis lentes, reloj y sobre con mi dinero; luego, tuve que quitarme toda la ropa, hacer seis sentadillas, buches de agua y volverme a vestir, todo esto acompañado de gritos y de contestar “sí señor”, “no señor”. Después me dieron un recibo de mis lentes, reloj y dinero; pero de mis demás cosas como libros, cartas, libretas, cuadernos y dibujos me dieron un recibo donde dice que no les dejo nada. Un vil robo pues.

Me volvieron a esposar con las manos atrás y me llevaron corriendo hasta el C.O.C. no sin antes darme tres puñetazos en el pecho para que recordara quién mandaba ahí. Te llevan corriendo con la cabeza a la altura de las rodillas y te van alzando los brazos haciéndote palanca.

Al llegar a C.O.C. me metieron a la celda y me aventaron tres cobijas, una almohada, un jabón, un papel de baño, un cepillo de dientes y pasta. Al día siguiente me dieron un pans, una sudadera y unos tenis que al igual que los zapatos son dos números más grandes.

Durante los 15 días en C.O.C no pude alzar la cabeza y sólo una vez, durante media hora, permitieron a mi hermana verme por locutorios. Después me ubicaron en el módulo 1 pasillo 2B, CELDA 149, desde donde escribo.

Cada ocho días me daban un jabón y un rastrillo y al mes una bolsa de detergente. No me dieron más papel de baño que el inicial y aún cuando tenía dinero no me permitieron comprar los productos de primera necesidad hasta los 50 días de mi llegada, cuando ya pude adquirir el papel de baño, las sandalias, la pasta de dientes, repuestos de pluma, block, sobres y timbres.

Mi primera llamada telefónica me la dieron a los 40 días. Es una llamada de 10 min. Cada ocho días. Ahora en el penal no hay escuela, ni trabajo, ni pintura, ni música ni teatro. Lo único que te permiten tener es un libro que te presta la institución quien te da una lista de la que uno escoge el libro. No permiten que los familiares depositen libros, revistas, periódicos o cartas a máquina o a computadora. Sólo pueden depositarte 10 hojas, como máximo, escritas a mano. En todo el día sólo una hora sale uno al patio. Te dan cinco minutos ( algunos te dan tres) para comer, cinco para bañarte , cinco para cortarte las uñas (en teoría te prestan un corta uñas cada 10 días).

Cada vez que sales de la celda te hacen una revisión corporal que consiste en tener que alzarte la camisa y la playera hasta el pecho, luego bajarte los pantalones y los calzones, hacer tres sentadillas, volvértelos a subir y quitarte los zapatos y los calcetines. También te hacen esta revisión cuando vas a entrar a la celda si fuiste a C.O.C., a juzgados o a visita.

En los juzgados te desnudan por completo, también en la mayoría de los casos cuando vas a visita. Cuando sales de la celda todo el tiempo tienes que andar con las manos hacia atrás y si te detienes tienes que poner la cara frente a la pared. Sólo en la hora de patio puedes hablar y en tu celda o si te preguntan algo los oficiales.

Cada semana revisan la celda y las cosas personales. Y si metes un amparo contra la tortura y malos tratos; si es que lo ganas, no lo respetan e incluso te realizan un doble hostigamiento, igual pasa con las quejas en la CNDH, si las haces te quitan la visita o la llamada telefónica y te hostigan o de plano te castigan 15 ó 30 días.

Se vive una especie de estado de sitio, en donde la Constitución, las leyes y los derechos humanos no existen. Es un oasis de impunidad en donde el poder judicial, gobernación y la CNDH están en contubernio.

Hasta el día de hoy no tengo colchón, ni sábanas, ni mis lentes, ni televisor; cosas que la mayoría de los presos tienen. Ni siquiera a la Cruz Roja Internacional le han permitido que nos visite. No hay más reglas que las del oficial en turno. No te dan el reglamento, que por ley tendrían que dar y el que está vigente lo usan de manera discrecional. El trato es sumamente prepotente, humillante, como hay absoluta impunidad dictan castigos y segregaciones a su antojo. El retroceso en los derechos humanos bajo este gobierno va en la misma proporción que su derechización, ya ni siquiera se preocupa por guardar las apariencias, al contrario presume de la violación a los derechos humanos como si fuera motivo de orgullo.

A veces incluso son más duras y denigrantes las revisiones a nuestras visitas que a nosotros mismos. La política es aislarnos lo más posible de la gente que solidariamente nos apoya.

Bueno, pues a estas condiciones de prisión nos enfrentamos. Condiciones más duras y severas que hace dos o cuatro años. La idea central es mantenerte lo más ocioso posible, lo más aislado y sobre todo en un estado de sumisión total.

La tortura física y sobre todo la psicológica tiene como objetivo quebrantar la dignidad y el amor por la vida. Pero, aún en estas condiciones difíciles la lucha sigue. Mientras tengamos vida, nuestros esfuerzos y nuestro espíritu combativo nos mantendrán con la entereza y fortaleza necesaria no sólo para resistir con dignidad el presidio, sino para en la medida de nuestras posibilidades y limitaciones contribuir a la construcción de un México justo, libre y democrático. Una nueva etapa dentro de nuestra reclusión ha comenzado y prestos y alegres la enfrentaremos.

Siempre hemos dicho que no somos ni los únicos ni los que en peores circunstancias nos encontramos. Somos sólo una pequeña parte de un conjunto de hombres y mujeres que hoy en día se encuentran recluidos por luchar por un mundo mejor.

Por ello, desde el principio de esta lucha hemos insistido en que “Los presos políticos son de todos” y hemos insistido en la solidaridad incondicional entre las diferentes organizaciones que luchan por la libertad de todos los presos políticos y de conciencia del país.

Hoy más que nunca debemos estar concientes que la lucha por la libertad de todos los presos políticos y de conciencia abarca muchas y diferentes formas de lucha y que no debemos descuidar ninguna.

La denuncia a nivel nacional e internacional, las marchas, los mítines, las colectas de fondos, los desplegados, las pintas, los eventos culturales, la difusión de los escritos, cuadros y dibujos que se realizan desde la cárcel, las cartas a los periódicos y revistas, la recolecta de firmas de diferentes sectores de la población, la lucha jurídica, las huelgas de hambre, la lucha por la libertad de los presos políticos y de conciencia es parte de la lucha por la libertad del pueblo.

Hay ocasiones en que nos preguntan el por qué del ensañamiento del gobierno contra nosotros y la respuesta es sencilla; porque ni nos hemos doblegado, ni nos hemos vendido, ni hemos renunciado a luchar aún dentro de prisión. Tenemos la seguridad de que el día en que recuperemos nuestra libertad será debido a la lucha que realizamos al interior de la prisión y a la lucha que los diferentes comités, organizaciones y personas solidarias han hecho.

Dos años y diez meses nos faltan para cumplir la condena que injusta e ilegalmente nos dictaron jueces y magistrados de consigna; pero con la frente en alto y por el peso que significa continuar con la lucha de nuestros abuelos y padres les decimos que la lucha es hoy y siempre; hasta la libertad de todos los presos políticos y de conciencia y hasta la libertad de nuestro México.

¡Porque los presos políticos y de conciencia son de todos!

¡Presos hoy, libres siempre!

Preso de conciencia: Héctor Cerezo Contreras

La “Palma de concreto” a 4 años 8 meses de injusta e ilegal represión.

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