Entre números, militares y criminalización de la protesta social

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Al mismo tiempo, se han establecido campañas mediáticas para construir un enemigo interno (Comité Cerezo, 2012) el cual ha mutado de ser el narcotráfico a un ambiguo “crimen organizado” y cada vez se presiona más para mostrar a quien se manifiesta como parte de los que pueden “desestabilizar a la nación”. En un contexto así, es necesario ofrecer datos pues es el lenguaje que nos han obligado a utilizar como lingua franca.

Una de las grandes atrocidades que le pueden ocurrir a un niño o adolescente es la llegada de los exámenes. Tal vez los de español o historia sean pruebas complicadas más no imposibles, sin embargo, la cosa cambia cuando nos enfrentamos a las matemáticas.

Sí, las ecuaciones, los números imaginarios, las imposibles raíces cuadradas, las gráficas y los ángulos parecen ser el gran enemigo de las jóvenes mentes y quien sea bueno en estas áreas pasa a formar parte del selecto grupo de los genios (sin importar que escriba con faltas de ortografía o no tenga idea de la localización de su estado en un mapa de la República Mexicana).

Dicho terror numérico y su uso como acicate pasa de las aulas a las políticas públicas; pareciera que quienes tienen el poder saben muy bien cómo utilizar sus armas y darnos donde más nos duele apartándonos así del conocimiento “privilegiado” y, por tanto, de las decisiones.

Al respecto comenta Rancière:

El hombre, dice Aristóteles, es político porque posee lenguaje que pone en común lo justo y lo injusto, mientras que el animal sólo tiene el grito para expresar placer o sufrimiento. Toda cuestión reside entonces en saber quien posee el lenguaje y quien solamente el grito. El rechazo a considerar a determinadas categorías de personas como individuos políticos ha tenido que ver siempre con la negativa a escuchar los sonidos que salían de sus bocas como algo inteligible (Rancière, 2005:14)

El lenguaje de los estadistas es el de los números, las cifras frías y muchas veces incomprobables. Las variables en la ecuación salen de sus metodologías ocultas y encuestas de las que nadie se entera; las personas dejan de serlo y pasan a ser datos en listas interminables. Todo lo que vale para verificar los protocolos del desarrollo es que los resultados cuadren con las hipótesis presentadas y si no... las cifras siempre se pueden redondear.

El caso que nos atañe en este momento es el de la cifra de personas detenidas por las fuerzas armadas presentada por la SEDENA en su portal en línea: 3,079 durante el primer semestre del 2014 (1 de enero-30 de junio) el cual es casi de la mitad de los detenidos en 2013 (6,940) según la misma estadística. En esta página también se pueden consultar el número total de armas y drogas aseguradas en el mismo lapso de tiempo.

El informe en línea no especifica los motivos de las detenciones ni los lugares donde se realizaron aunque, por su parte, el periódico Excelsior en su edición impresa del 21 de julio de 2014 menciona que dichos detenidos son narcotraficantes y saca la cifra de 17 personas detenidas al día por delitos contra la salud (el propio artículo se llama “Sedena detiene a 17 narcos diariamente”). Números y más números.

Ahora bien, ¿qué pasaría si estos números los trasladamos a la cotidianidad de nuestro país donde la militarización agudizada con el inicio de la “Guerra contra el Narcotráfico” de Felipe Calderón y continuada en la política de seguridad nacional de Enrique Peña Nieto utiliza, como pretexto la profusión de grupos e individuos pertenecientes a la “delincuencia organizada”, para cometer violaciones a derechos humanos?

Los distintos marcos jurídicos a nivel federal y local se han reformado con el paso de los años para permitir el actuar de las fuerzas armadas en labores que no les corresponden. Al mismo tiempo, se han establecido campañas mediáticas para construir un enemigo interno (Comité Cerezo, 2012) el cual ha mutado de ser el narcotráfico a un ambiguo “crimen organizado” y cada vez se presiona más para mostrar a quien se manifiesta como parte de los que pueden “desestabilizar a la nación”. En un contexto así, es necesario ofrecer datos pues es el lenguaje que nos han obligado a utilizar como lingua franca.

En el mismo periodo de la estadística de SEDENA (enero-junio) y en el que Enrique Peña Nieto ha dicho que disminuyó la violencia un 27%, se ha podido documentar que las fuerzas armadas han participado en al menos 15 detenciones de activistas y defensores de derechos humanos (Arroyo Grande, Pátzcuaro, Álvaro Obregón) además de colaborar en el traslado ilegal de otros tres (Durango). De estos 18 actualmente sólo Luis Alberto Mejía Rodríguez (miembro de la OCIP-RFM integrante del FNLS) se encuentra detenido y precisamente se le acusa de cometer delitos contra la salud.

Es decir, en el contexto de la guerra contra el "crimen organizado" (o estrategia de seguridad nacional como se le llama al día de hoy) se disfrazan cifras y se equipara la defensa de los derechos humanos como una actividad delictiva más.

Las fuerzas armadas, con todo y el tan anunciado cambio de legislación para que sean juzgadas en tribunales civiles, siguen siendo utilizadas como una herramienta de represión en contra del pueblo organizado (y esto aumentaría si tomáramos las cifras de "delincuentes abatidos") y también para generar terror en el pueblo en general y, con esto, facilitar las cosas para continuar con la escalada de violaciones a derechos humanos las cuales no únicamente son en el plano de las detenciones, ejecuciones extrajudiciales o desaparición forzada sino que se configuran desde el cambio de jurisprudencia local o federal hasta llegar a las llamadas reformas estructurales.

Cabe mencionar que las detenciones arbitrarias en todo el país se han incrementado de manera exponencial debido estrategias de coordinación entre los distintos niveles de gobierno como las "Bases de Operaciones Mixtas" u operativos como los llamados "Escudo" o "Rastrillo". Dichas estrategias tienen que ver con "revisiones aleatorias" las cuales son violatorias de derechos humanos y claramente van dirigidas bajo una lógica de limpieza social pues son realizados en las zonas limítrofes (también llamados cinturones de pobreza) o en zonas "con altos índices delictivos" las cuales coinciden con las que tienen mayor índices de marginación.

Entonces, ¿qué hacer ante la toma de la palabra de los estadistas y estadísticos? Pues una de las, en apariencia menos excitantes pero sí de las más exigentes, acciones es la de documentar. En este sentido, en el Comité Cerezo México hemos realizado desde hace ya varios años una labor ardua y, por su puesto, aún escasa en cuanto a la documentación de violaciones a derechos humanos dando como resultado los distintos informes que hemos presentado así como la base de datos en línea www.vientodelibertad.org la cual recupera mediante notas periodísticas o información de primera mano los casos de detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales de activistas y defensores de derechos humanos para, así, además de darles un nombre y un rostro a los agraviados manteniendo con ello su memoria y la memoria de las violaciones a derechos humanos también se ayuda al proceso de exigencia de justicia y verdad pues, como pudimos ver en este artículo, el Estado suele disfrazar las cifras a su favor y niega que actúa de manera premeditada; sin embargo, con una buena documentación podemos establecer que existe una cierta estrategia o, al menos, que la militarización es un caldo de cultivo propicio para la represión generalizada y específica sobre el pueblo organizado.

En conclusión, recalcamos que es necesario continuar con la labor de documentación de violaciones a derechos humanos pues las propias estrategias de "derechos humanos" estatales como el Programa Nacional de Derechos Humanos 2014-2018 no busca modificar las condiciones actuales que generan las violaciones sistemáticas sino, por el contrario, utilizar el discurso para que dicha realidad parezca una panacea adecuando las leyes y normatividades a datos y ecuaciones donde quedan bien parados. Por eso, debemos hacer nuestra la palabra, demostremos que nuestros gritos también articulan discursos, demostremos que no olvidamos, que exigimos verdad y queremos encontrar la justicia.


Imagen obtenida del sitio http://www.sedena.gob.mx/actividades/detenidos

Bibliografía
Ranciére, Jacques (2005) Sobre políticas estéticas. Universidad Autónoma de Barcelona. Barcelona, España.

Hemerografía
Vicenteño, David (2014) Sedena detiene a 17 narcos diariamente. Excelsior. 21 de julio 2014.

Recursos en línea
SEDENA (2014) Informe detenciones. Recuperado desde: http://www.sedena.gob.mx/actividades/detenidos [revisado el 21 de julio 2014]
Comité Cerezo México
(2012) La izquierda ante la constitución del Estado mexicano en un Estado terrorista, Recuperado desde: http://comitecerezo.org/spip.php?article1173 [revisado el 21 de julio 2014]

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