Unos renglones desde la cárcel

, por  Comité Cerezo México , popularidad : 1%

Un agradecimiento especial al Comité Cerezo México.
"El ambiente de odio, superficialidad, intolerancia e ignorancia que permea las redes sociales no ayuda a la construcción de nuevas alternativas para el país. Por el contrario, está gestando una generación de nativos digitales intolerantes, acríticos y profundamente ignorantes.

Jorge Moch
tumbaburros@yahoo.com
Twitter: @JorgeMoch

Unos renglones desde la cárcel

"Un agradecimiento especial al Comité Cerezo México".

Hace unas semanas recibí un correo electrónico en el que se me hizo llegar la carta de un lector de esta columna. La carta la escribió Ilia Adad Infante Trejo desde el área de ingreso del Reclusorio Norte, donde permanece preso desde el 2 de octubre del año pasado, acusado por el gobierno del prianista Miguel Ángel Mancera de injurias a la autoridad y daños a propiedad pública y privada.

Sólo que todo indica –aún las documentales y muy gráficas pruebas de video de la ciudad y de los mismos afectados por los destrozos que causaron algunos manifestantes radicalizados, como el caso del banco Ixe– que Ilia ni estuvo donde los policías dijeron que estaba al momento de los desmanes –Ilia fue “encapsulado” en una operación realizada por policías preventivos sin insignias nominativas, escondidos los uniformes con el equipo de protección antimotines– ni a la hora en que las mismas pruebas de los afectados muestran el momento de los destrozos.

Los policías dijeron que Ilia había aventado piedras a la sucursal bancaria mientras en los videos del banco se ve a un joven embozado –asaz más delgado que Infante Trejo, con otra vestimenta– utilizar algo como una barreta para romper los vidrios. Ilia fue paseado en un camión de los granaderos con cuarenta detenidos más y luego, en un acto oscuro, arbitrario, de burda injusticia muy al gusto de los regímenes priístas de ayer y hoy, seleccionado con otros siete hombres, ninguno visiblemente herido (había varios entre los detenidos, que habían sido golpeados salvajemente por los uniformados) por un tipo de aspecto militar pero vestido de civil.

Ésos, escogidos a criterio de un anónimo gorila del régimen, fueron acusados y enviados a la cárcel. Sin pruebas. Sin presunción de inocencia. Como Julio Hernández López publicó en su columna Astillero del martes 29 de octubre del año pasado, el mismo Ilia relata: “Desafortunadamente soy, junto con mis compañeros presos, víctima de la campaña por la cual el jefe del Gobierno del Distrito Federal se ha convertido en el encargado de hacer el trabajo sucio al gobierno federal.

La acusación se realiza y se quiere fundamentar en el dicho de policías que ni siquiera nos encapsularon en el inmueble de Reforma 93. Vine a dar aquí junto con otras siete personas (entre ellas, un menor de edad ya liberado y un representante de medios ya exonerado) por el dicho de un comandante de la SSP que nos seleccionó arbitrariamente de entre cuarenta personas que éramos transportados en un camión de la policía en el estacionamiento de la Agencia del Ministerio Público GAM-2”. Infante Trejo, de veintiocho años, estudia Filosofía y Letras en la UNAM, cubría la marcha de conmemoración de la matanza de Tlatelolco.

Hoy sigue esperando resolución a su juicio de amparo radicado en el Juzgado Octavo de Distrito de Amparo en Materia Penal en el Distrito Federal. La Juez de distrito es Luz María Ortega Tlapa y ha estado postergando –recordando el caso Yakiri y el retorcido proceder del juez Santiago Ávila Negrón, al parecer estirar los procesos es común entre ciertos jueces– el fallo.

La carta que remitió Ilia a esta columna hablaba de la encarnizada manera en que los mexicanos nos insultamos y despreciamos los unos a los otros. De que en las redes sociales parece respirarse un ambiente de guerra civil, y afirma:

"El ambiente de odio, superficialidad, intolerancia e ignorancia que permea las redes sociales no ayuda a la construcción de nuevas alternativas para el país. Por el contrario, está gestando una generación de nativos digitales intolerantes, acríticos y profundamente ignorantes. La cantidad de información de Twitter no genera por ello un ciudadano informado. Sé que no es un fenómeno exclusivo de nuestro país. El problema radica, pienso yo, en que las discusiones ’feisbukeras’ o peor ‘tuiteras’ están desactivando el poder crítico de los usuarios de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y su poder y efectividad política. Los calificativos de las identidades culturales a su vez están creando microsociedades aisladas cuyo intercambio e interacción queda subyugada al mercado creando falsas contraculturas igualmente acríticas e intolerantes. Todo ese proceso pone al internauta en contra del internauta y a los jóvenes en contra de sí mismos.”

E invariablemente, me permito agregar, en ruta de colisión con los poderes fácticos, lo que se convierte en la oportunidad perfecta para que el régimen aísle y neutralice a jóvenes inconformes.

Dígalo, si no, el mismo Ilia desde la cárcel.

Ver en línea : Unos renglones desde la cárcel

Navegar por las

AgendaTous les événements

Soutenir par un don