Carta de los papás de los Cerezo a sus hijos

, por  Comité Cerezo México , popularidad : 1%

El día 18 de enero de 2014 recibimos en el correo del Comité Cerezo México la siguiente carta de los padres de los hermanos Cerezo a sus hijos, debido a qué no existe otro medio de comunicación para este intercambio epistolar que se ha mantenido desde hace 13 años, publicamos de manera integra la carta. Comité Cerezo México

Invierno del año 2013

Mis amores: Emiliana, Francisco, Antonio, Héctor, Alejandro.

Otro año más terminó y nosotros continuamos con vida, con salud y añorando el tiempo ido en el cual podíamos, aún, estrecharlos en nuestros brazos. Muchas cosas han pasado, buenas y no tanto, entre ellas sentimos las ausencias que son definitivas y los recuerdos suplen esas queridas presencias de compañeros, compañeras y colaboradores, que no estarán más entre nosotros.

Recuerdos de los cuales tratamos de extraer experiencias que nos sentimos obligados a transmitir para que las nuevas generaciones no repitan los mismos errores, que definitivamente no están exentos de ellos, pero, deseamos que la reflexión de los mismos los lleve más adelante de lo que nosotros hemos podido llegar hasta ahora.

Ha sido un año más difícil que otros para el pueblo mexicano, basta ver las caritas deslavadas de los niños que nos rodean en cada lugar en el que estamos, manchadas por el sol, la desnutrición y la tierra; niños sudorosos los que trabajan en el campo, en los cinturones de miseria de las ciudades, niños trabajadores por necesidad, por hambre; niños y jóvenes con desórdenes de la conducta debido unos, a la desnutrición, a la falta de desarrollo psicomotriz y otros debido a la carencia de afecto porque no fueron deseados y son el resultado de impunes violaciones a sus madres (en un estado de crónica depresión), con falta de atención debido a la incorporación de las mujeres a la producción como resultado de la “igualdad” y el “empoderamiento” de la mujer en el sistema capitalista, más ahora que nunca, con su política neoliberal.

Niños que son carne de cañón para el narcotráfico y para el ejército federal y grupos paramilitares y cuando digo niños también me refiero a las niñas que no se salvan y son víctimas como los niños de los modernos esclavistas o tratantes de seres humanos.

Pequeñines, sin importar el género que desde los cinco, ocho, doce años, a cualquier edad, se refugian en las drogas de los pobres: los solventes y el alcohol cayendo en la realización de pequeños hurtos primero y la delincuencia juvenil después, que entran y salen de los tutelares de menores más avispados y con nuevas mañas, sin futuro.

Niños y jóvenes que terminan la primaria y la secundaria sin leer de corrido, menos entendiendo lo que leen; sin saber sumar mentalmente, sin saber las tablas; ni la historia de nuestros pueblos, sin poder ubicar su estado en un mapa de la República mexicana, ni sus fronteras, ni el Continente al que pertenecemos, menos aún el papel que desempeñamos como país en el concierto político, económico y social mundial.

Y no porque carezcan de un buen maestro o maestra, situación que también sucede, sino porque el objetivo del sistema educativo impuesto ha sido y continuará siendo hasta que continuemos permitiéndolo, instruir medianamente para obtener mediocres resultados en quienes son los modernos esclavos sin grilletes forjados con hierro, pero con grilletes mentales forjados por los medios de comunicación por medio de la enajenación y la alienación de un sistema pensado y hecho para esclavizar conciencias, voluntades, inteligencias, a todo ser humano en aras del individualismo exacerbado y el consumismo para beneficio de la clase burguesa mundial.

Mis amores, no me es posible dejar de expresar lo anterior porque si como se dice el futuro de nuestro país son la niñez y la juventud ¿qué nos esperaría, como pueblo? Esa es la parte deprimente en ocasiones pero crudamente real. Sin embargo, siempre hay un sin embargo, día a día hay más jóvenes y adultos que con base al estudio y el tesón se dan cuenta de esta situación y se han propuesto reducar, reconstruir y transformar la conciencia colectiva empezando por ellos mismos y los más cercanos para participar con conocimiento de causa en la transformación de la sociedad y con ello del sistema capitalista.

Sé, gracias a las ventanas de Internet hasta donde es posible, que ustedes continúan trabajando en la defensa de los derechos humanos y la defensa de los defensores de los derechos humanos y me alegra constatarlo cuando es posible tener la información en nuestras manos, que han diversificado sus actividades y que cada vez es mayor el equipo, bien por todos. Y no puedo dejar de expresarles mi preocupación por el retorno del PRI al gobierno federal conociendo su anterior política y el saldo de la guerra sucia que ya retomó contra luchadores sociales y oponentes a su administración.

Mis amores, no digo nada que ustedes no sepan, pero no podía dejar de hacerlo, cuídense, que sus divergencias y diferentes criterios no los separe sino los enriquezca, que los problemas cotidianos no los engulla, conserven o traten de conservar su salud mental, que las tristezas se vayan con el año que termina y con renovados bríos enfrenten y resuelvan los problemas de este año 2014.

Bueno, qué no quisiera decirles, básteles con saber que les queremos, cuídense entre todos aunque cada vez es más complicado porque no son sólo ustedes, también quienes les rodean, parejas, hijos, compañeros de trabajo, amigos, colaboradores, activistas, luchadores sociales todos, generosos y comprometidos con transformar el mundo en el que vivimos para bien de la humanidad.

Como cada año, reciban por este medio un fuerte abrazo, besos y nuestra gratitud infinita a todas aquellas personas de todas las edades, género o pertenencia política y social que les han brindado su cariño, su solidaridad, su compañía, su colaboración, sin importarles demasiado los riesgos que corren que no son más, ni menos, que los que nuestro pueblo enfrenta, la mayoría de las ocasiones sin los instrumentos que ustedes tienen y por lo que permanentemente se esfuerzan en trasmitírselos también.

Les admiramos a todos sin excepción.

Mamá y Papá:

Emilia Contreras Rodríguez y Francisco Cerezo Quiroz

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