Pronunciamiento político 1 y 2 de noviembre La Otra Campaña

, por  Comité Cerezo México , popularidad : 1%

POR NUESTROS MUERTOS, PORQUE NUESTROS DESAPARECIDOS NO ESTÁN MUERTOS: ¡VIVOS SE LOS LLEVARON! ¡VIVOS LOS QUEREMOS! POR LA LIBERTAD INMEDIATA DE NUESTROS PRESOS POLÌTICOS.... LA OTRA CAMPAÑA VA... Han sido y son los que no se conformaron, los que se atrevieron a imaginar un mundo diferente, los capaces de sentir en su corazón las injusticias cometidas contra todos sus hermanos, los que han perdido su libertad buscando la de todos, los que decidieron vivir luchando hasta la victoria siempre. Nuestros muertos no se murieron, a nuestros muertos los mataron, y su muerte no fue producto de un error del asesino, su muerte fue pensada, decidida y ejecutada por quienes detentan el poder y no están dispuestos a permitir que nada ni nadie se interponga en su camino para seguir acumulando riqueza y poder. ¿Quiénes son nuestros muertos? Son aquellos hombres y mujeres valientes que un buen día salieron de su hogar, escuela o centro de trabajo sintiéndose heridos por la injusticia, que decidieron no esperar un día más para combatir el hambre, la pobreza, la explotación, la exclusión y la represión. Ellos tomaron en sus manos la difícil tarea de buscarle la cara a los responsables de esta serie de cosas para enfrentarlos, para exigirles que nos devolvieran el mundo que nos estaban robando ¿Cómo lo hicieron? Se organizaron, buscaron a otros que como ellos se sentían heridos por las injusticias, llamaron a más gente para hacer más fuerte su voz y su lucha, iban por sus comunidades, sus barrios, sus centros de trabajo, sus ejidos, sus escuelas haciendo lo necesario para luchar por un mundo más justo. Un mal día los ricos y poderosos decidieron que lo que esas personas hacían ponía en riesgo sus ganancias, sus lujos o sus espacios de poder, no se preguntaron si aquellos hombres y mujeres tenían razón, si su lucha era justa o no, si sus reclamos tenían fundamento o no, sólo decidieron que era mejor matarlos y entonces les tendió una trampa, los mandó seguir, contrató a algunos sicarios o mandó a los cuerpos represivos del estado para asegurarse de que no volvieran a levantarse, y LOS MATÓ. Otros muertos fueron asesinados por el capitalismo sólo por ser tal, son los niños que murieron de enfermedades curables o vacunables porque el capital decidió que era más importante acumular dinero, porque el rico decidió que sus lujos valían más la pena que las medicinas, porque los diputados, senadores, presidentes y funcionarios decidieron subirse el sueldo en lugar de invertirlo en salud, los que murieron víctimas de una catástrofe natural porque ni sus patrones ni el estado se plantearon nunca la necesidad de garantizar al trabajador una vivienda segura y digna. Otros jóvenes murieron en las calles porque ni el estado ni el capital se plantearon nunca la necesidad de darle prioridad a la educación, porque se encargaron de llenar su corta vida de frustraciones, porque bloquearon todos los canales para que desarrollara sus capacidades y gustos orillándolo a escoger entre la segura esclavitud o la fuga de la realidad, la drogadicción, el alcoholismo o el arriesgue de la vida por unos cuantos pesos que disputaría a sangre y fuego con cualquiera. Son todos los muertos de hambre, desnutrición, frustración, esos muertos que nos presentan como accidentales, como producto de la casualidad, la mala suerte o en el mejor de los casos por la negligencia. Mentira, a esos muertos los mató el capitalismo. ¿Quiénes son los desaparecidos? Son mujeres y hombres valientes que también decidieron hacerlo todo antes que permitir que todo siguiera igual. Son estudiantes, profesores, trabajadores, campesinos y amas de casa que sabían que enfrentar a un enemigo tan grande, como los ricos y poderosos, sería una labor ardua y gigantesca. Hubo gente que les dijo que no se metieran en broncas, que siguieran su vida sin chistar y así sólo la pasarían tan mal como cualquiera, no faltó quien les dijera que saber menos era más conveniente porque a nadie buscan por no saber. Ellas y ellos no hicieron caso y fueron consecuentes con sus ideas y su lucha, que es nuestra lucha, y decidieron que valía más la pena arriesgar lo propio por luchar en función de todos. Un mal día, mientras dormían, luchaban, trabajaban, peleaban o caminaban por alguna calle, el Estado, esbirro de ricos y poderosos, los secuestró. Sometidos y torturados fueron conducidos a las cárceles clandestinas que tiene el sistema en instalaciones militares, pensando que ahí, bien escondidos, no lucharían más, que los de afuera a fuerza de miedo y olvido, actuarían como si los desaparecidos no existieran, como si nunca hubieran estado entre nosotros. Pero su lucha, lejos de desaparecer se duplicó, porque desde su encierro ellos abren una trinchera, que sostiene la vida como la entendemos, y afuera todos que enarbolamos su lucha, ahora combatimos por ellos y con ellos, para sostener la vida como ellos la entienden: luchando. Y así como vivos se los llevaron, vivos los queremos de vuelta. ¿Quiénes son nuestros presos políticos? Son hombres y mujeres valientes, concientes de que quienes hacen las leyes y las aplican selectivamente son solo unos cuantos. Nuestros presos son muchos de los hijos más dignos de nuestro pueblo que se atrevieron a soñar en un sueño para todos que se llama libertad, los que se indignaron por la vida indigna a la que estamos sometidos y se propusieron a si mismos no pasar un día mas permitiendo la humillación de los más por la ambición de los menos, y no dejaron que su indignación se transformara en pesimismo o fatalismo, por el contrario, enfrentaron con alegría su compromiso de lucha y se organizaron, se movilizaron y enfrentaron a quienes hacen de la miseria, la represión y la explotación el pan de todos los días. Un mal día los ricos y poderosos decidieron que una persona como esa no debía estar libre, que no debía hablar con sus vecinos, sus compañeros de trabajo o de estudio, con los miembros de su comunidad o de su ejido o simplemente que no debía seguir luchando como de por sí lo venía haciendo; entonces un grupo de abogados, jueces, policías y/o militares lo catalogaron como delincuente, lo sorprendieron y lo sometieron, lo llevaron ante las instancias que dicen proteger el orden y la ley para recordarle que la ley y el orden sólo sirven cuando sirven a los intereses de los ricos y poderosos, y así les fijaron como destino la cárcel, para intentar destruirlos y destruir a quienes son parte de ellos. La larga lista de crímenes políticos cometidos por los dueños del dinero y del poder, es tan extensa que hiela la sangre y crespa de coraje tanta injusticia. La inmensa mayoría con crímenes de lesa humanidad que han quedado impunes. En ellos encontramos la perversidad del poderoso, la tortura física y sicológica, las amenazas y las ejecuciones, la mentira y la traición, el secuestro y desaparición; la hipocresía cuando después de asesinar levantan altares a la “patria” sobre los cadáveres de sus víctimas o cínicamente se pronuncian contra sus muertes. Hoy más que nunca debemos levantar la voz y exigir justicia, denunciar y evidenciar a los asesinos que hoy siguen ocupando cargos públicos, algunos de ellos son diputados, senadores, representantes de partidos, ex presidentes, etc. Los hay en México y en el mundo, son los Luis Echeverría, Arturo Acosta Chaparro, Francisco Quirós Hermosillo, Mario Moya Palencia, Pedro Ojeda Paullada, Luis de la Barreda Moreno, Rogelio Flores Curiel, Antonio González Aleu, Miguel Nassar Haro, Emilio Chaufet, Rafael Macedo de la Concha, Manuel Bartlett, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, el “croquetas” Albores, Manlio Fabio Beltrones, Andrés Manuel López Obrador, José Murat, Ulises Ruíz, Zeferino Torreblanca, Rubén Figueroa, Francisco Barrio Terrazas, y lo son también los Bush, Pinochet, Massera y los Ríos Mont. Estos asesinos deben ser enjuiciados y encarcelados, por genocidas; son un peligro para la humanidad. Por eso hoy y siempre normemos a nuestros muertos, para decir que no están muertos y se regocijan mientras nos acompañan en la lucha. Denunciamos que ni las administraciones estatales anteriores ni la actual, han hecho otra cosa que solapar a los principales responsables de las masacres, asesinatos y desapariciones que han herido profundamente a nuestro pueblo. Durante el gobierno de Fox, la lista se ha engrosado con más y más asesinatos políticos, contra indígenas, campesinos, estudiantes, trabajadores, luchadores sociales, defensores de los derechos humanos, mujeres y periodistas. La Otra Campaña forma parte de un proceso histórico de lucha, y reconoce en nuestros muertos, desaparecidos y presos políticos parte fundamental de dicho proceso, porque sin ellos no podemos caminar con dignidad, porque sin lo que ellos han hecho estaríamos muchos pasos atrás. No los podemos traicionar haciendo inútiles sus esfuerzos, es nuestro deber caminar el camino que ellos nos han marcado y seguir adelante para que la victoria sea nuestra y de ellos también. No los vamos a olvidar ni vamos a dejar de insistir en que se haga justicia, no vamos a aceptar las explicaciones tontas de procuradores, fiscales y mandos policíacos que ocultan la verdad, no nos vamos a tragar el cuento de que Digna Ochoa se suicidó y que Pável González fue asesinado en un crimen pasional, no vamos a aceptar la negación de la existencia de los desaparecidos ni los vamos a dar por muertos, no vamos a aceptar el ver a nuestros compañeros soñadores y luchadores sociales como delincuentes, no vamos a aceptar que se diga que los hermanos Cerezo Contreras son terroristas, tampoco vamos a aceptar que tilden de putas a las muertas de Ciudad Juárez y digan que todo está resuelto. No les creemos y no tenemos porque creerles. Señalamos públicamente como responsables de todos estos crímenes a los capitalistas, al Estado con todos sus partidos electoreros, sus policías sus militares y sus esbirros. A todos ellos les decimos que no deben dormir tranquilos, que vamos a seguir luchando, que cada vez seremos más, y que todos nuestros muertos, nuestros presos políticos y nuestros desaparecidos caminan con nosotros. ¡JUSTICIA PARA NUESTROS MUERTOS! ¡PRESENTACIÓN CON VIDA DE LOS DESAPARECIDOS POLÍTICOS! ¡LIBERTAD INMEDIATA A TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS Y DE CONCIENCIA! ¡ESCLARECIMIENTO DE LOS ASESINATOS DE LUCHADORES SOCIALES! ¡EN MÉXICO Y EN EL MUNDO, NI UN MUERTO, NI UN DESAPARECIDO, NI UN PROSO POLÍTICO MÁS! ¡A CONSTRUIR LA CONCIENCIA CRÍTICA Y CONSTRUCTIVA DEL PUEBLO Y PARA EL PUEBLO! ¡TODOS A CONSTRUIR CON ORGULLO, CORAJE Y DIGNIDAD “LA OTRA CAMPAÑA”!

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