Un cobarde menos Visita a Antonio Cerezo al penal de exterminio de Matamoros

, por  Comité Cerezo México , popularidad : 1%

- Pisamos la primera garita, por ahí de las 11:08 de la primera mitad del día; identificación, presentación de documentos, registro con fotografía, etc, parte de los requisitos de rutina para el ingreso al centro, Luego a trabajo social, en donde se recibe la papelería y determinan si se permite la visita o no, total, dos horas en el proceso, mientras espero al compañero Gumaro, pues para él, por ser ya su tercera visita, el trámite fue mas ágil.
- En fin, Luego de intercambiar zapatos, (pues los que yo calzaba no eran permitidos) me conducen a una serie de revisiones, fotografías y registros para finalizar en el área de locutorios, sitio en donde logro ver y entrevistarme con Antonio: ¿que onda, cómo estás?, bien gracias por venir, me responde.
- Encuentro a un Antonio bastante sereno, completo, adaptado al medio. Te medio conozco, le digo, por lo que he leído en los diarios y por tus cartas, supongo que tu me medio conoces por lo que te ha platicado el Gumaro de mi, sonríe y menea la cabeza en señal de afirmación. En ese momento se rompe el hielo y la conversación comienza a fluir Me platica un poco de su estado en esos momentos, el encierro, las condiciones de la celda que ocupa hoy en día, esta buena me dice, aparte cuento con un televisor en el que puedo ver canales gabachos en donde, de vez en cuando, dan una buena película, además de los noticieros de Monterrey y México pero ocupo mas mi tiempo en leer, entonces comenzamos a hablar de la biblioteca del penal que me dice, esta bien surtida pero, le falta, ahora estoy leyendo a Hegel (Fenomenología del espíritu) bastante pesado, me platica que los libros que le envían tienen que pasar por una revisión para valorar si le son aptos, me cuenta; fíjate que me impidieron leer el tomo tres de El Capital, lo consideraron no apto para mi readaptación.
- Luego hablamos de música y poesía, en lo que coincidimos perfectamente; Machado, Miguel Hernández, Rockdrigo González, Joaquín Sabina. Un buen rato nos pasamos cotorreando, tarareando y recitando fragmentos de canciones y poemas, El tiempo paso volando, una hora es demasiado poco para tratar tantos temas con una persona que a pesar de conocerla por primera vez, siento que hicimos química de inmediato.
- Dada la premura del tiempo, hacemos compromisos mutuos de mandarnos vía correo (a la antigüita) ciertos escritos y mantenernos en comunicación.
- El carcelero ya ha tocado la puerta del locutorio #6 en donde nos encontramos, y me informa que se ha agotado el tiempo. Nos despedimos juntando la mano a través del acrílico que nos divide y nuevamente agradece mi visita, yo le ofrezco una disculpa por no haber agilizado el trámite y visitarlo antes.

Roberto

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