Clausura de la Segunda Escuela de Derechos Humanos “Por la memoria, la verdad y la justicia”

, por  Comité Cerezo México , popularidad : 1%

Así que en todo lados en donde se encuentren no dejen de luchar por aquello que otros nos han legado con sus luchas, no dejen de nutrir y aportar con las herramientas que hoy conocen, no dejen de luchar por el reconocimiento y ampliación de condiciones de vida digna; es decir, no dejen de luchar por los derechos humanos del pueblo organizado.

Otro ciclo de formación en derechos humanos se termina y pareciera que fue ayer cuando el Comité Cerezo México comenzó este esfuerzo por crear un espacio de formación y aprendizaje en materia de derechos humanos. Decidimos apuntalar los derechos a la verdad, la memoria, la justicia, la reparación integral y las garantías de no repetición como ejes fundamentales que fortalecieran la práctica de cada uno de los integrantes, como ejes fundamentales que debemos defender en cada uno de los espacios en los que nos desenvolvemos, como una forma de cerrar paso a las acartonadas, impunes y falsas formas de verdad, memoria, justicia y reparación que el Estado mexicano se afana en ofrecernos como moneda de cambio para darse un baño de democracia.

A la generación de esta escuela le ha tocado formarse en medio del cierre del gobierno de Felipe Calderón cuyo sexenio ofreció muerte y represión al pueblo organizado. Ahora las parafernálicas campañas por la presidencia hacen su cierre y aún no sabemos con certeza qué nos depara el cambio presidencial. No obstante esperamos haber aportado al menos un poco, esperamos haber compartido una serie de herramientas y conocimientos que les serán útiles sin importar qué escenario tengamos que enfrentar o si, como se dice vulgarmente, nos toca bailar con la más fea.

Son muchas las carencias y deficiencias que seguimos presentando en la organización de la escuela de derechos humanos, así que les agradezco a todos que hayan sido comprensivos con los errores que hemos tenido, que nos hayan ayudado a subsanarlos y que se hayan mostrado solidarios para aumentar la calidad de este esfuerzo formativo. Cada una de sus observaciones, comentarios, sugerencias, quejas y recomendaciones será atentamente analizada para incorporarla y que la escuela mejore. Para nosotros es importante que ustedes sepan que nosotros también aprendimos en cada día que pudimos compartir con ustedes, y refrendamos el compromiso de mejorar y superar los errores.

Quisiera también aprovechar para hacer un gran reconocimiento a quienes nos permiten que nuestro trabajo siga, se fortalezca y amplíe, me refiero a nuestros colaboradores, los talleristas, los colaboradores de la cafetería, las personas que han donado material para nuestro trabajo, los talleristas de otros colectivos que aportaron en esta escuela, ustedes mismos que donaron tiempo, comida, material… por eso, para los colaboradores, esos pequeños gigantes… pido un aplauso a manera de reconocimiento.

Esperamos que tampoco echen en saco roto esas otras cosas que no se enseñan a través de conceptos y definiciones, me refiero a las cosas que uno aprende en la colectividad en donde educar para transformar y transformarse es lo primordial. Por eso me atrevo a cerrar esta escuela recordándoles esas cosas que intentamos, al menos, trazar débilmente por medio de este esfuerzo. Así pues, espero que nunca olviden ni desdeñen el fuerte poder que se esconde en la solidaridad… como ustedes saben entre todos hemos construido un esfuerzo que no ha requerido de financiamientos ni de dinero… media entre nosotros un principio más fuerte e indestructible: la solidaridad y el compañerismo.

Por eso mismo espero que nunca olviden que todo lo que hemos aprendido en este espacio no nos ha costado dinero, espero que sean recíprocos y mantengan este principio fundamental de no cobrar por aquello que no nos han cobrado, sólo así la herramienta de los derechos humanos seguirá abierta a aquellos que más la necesitan. Como ustedes habrán comprobado el dominio que tenemos de ciertos temas no implica que no nos equivoquemos ni que lo sepamos todo, traten de reproducir la humildad que han podido reconocer en nosotros y, de ser posible, supérenos en este y en todos los otros aspectos que hayan podido identificar.

Recuerden que cuando se trabaja con gente eso de pelearnos los casos y esos celos laborales no hacen sino facilitar el trabajo del Estado. Lo más importante espero que hayan aprendido la importancia que tiene la unidad en estos momentos, espero que hayan tenido la oportunidad de conocer a sus compañeros y tejer redes entre ustedes, entre más largo sea el manto que tejamos más difícil será para el Estado atacarnos, por eso no lo olviden… el bien colectivo a veces requiere que hagamos de lado diferencias personales que, de fondo, no nos hacen tan distintos. Con todo esto intento decirles que lo que espero es que se hayan transformado, tanto como cada uno de los educadores populares al trabajar con ustedes, si algo, pequeño o grande, dentro de ustedes ha cambiado… la escuela ha sido un éxito.

Tan sólo durante los seis meses que van de este año al menos 8 defensores de derechos humanos fueron ejecutados extrajudicialmente, 1 fue víctima de desaparición forzada y 25 fueron encarcelados. Me importa mencionarlos porque ni ellos, ni los que han sido atacados antes, ni los muchos que no han sido documentados pueden ser olvidados. Les suplico que en los momentos difíciles que atraviesen recuerden a estas personas que hicieron de la defensa de los derechos humanos su proyecto de vida, recuerden a las personas que tuvieron que decidir entre lo que era fácil y lo que era justo; sus actos nos legan una fuerte responsabilidad, un enorme ejemplo del que debemos de estar orgullosos. Los ataques con los que el Estado pretendió acallar su voz son actos que no podemos dejar de denunciar, no podemos dejar de exigir justicia para ellos. Así como los médicos pronuncian un juramento al terminar su formación, creo que ustedes se llevan, por el proceso de formación que han concluido, un enorme compromiso…espero que no falten a él. Espero que no dejen de acompañar al pueblo organizado en su lucha por esa larga cadena de condiciones y requerimientos que construyen la vida digna, y que como todos nosotros sabemos no están dados hoy y para siempre.

Así que en todo lados en donde se encuentren no dejen de luchar por aquello que otros nos han legado con sus luchas, no dejen de nutrir y aportar con las herramientas que hoy conocen, no dejen de luchar por el reconocimiento y ampliación de condiciones de vida digna; es decir, no dejen de luchar por los derechos humanos del pueblo organizado.

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